El deporte por la radio: un “pasaje” libre a la fantasía y las emociones

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Por Daniel Pérez Pavez
Actualizado el 21 de septiembre de 2023 - 1:47 pm

Los episodios memorables de las hazañas y frustraciones deportivas del fútbol y el boxeo, entre otros, nos llegaron a través de un relato tamizado por la fantasía y la voz radial que nos trasladó a un palco imaginario a miles de kilómetros.

Por DANIEL PÉREZ PAVEZ / Foto: ARCHIVO

Instaurado el 21 de septiembre de 1942 durante el gobierno de Juan Antonio Ríos, el Día del Trabajador Radial representa un homenaje a quienes forjaron esa importante actividad comunicacional que nació en 1922 en Chile. En el universo radiofónico, en tanto, el relato deportivo constituye un género tan especial como reconocido, especialmente por la cercanía y pasión que transmite a los millones de personas que establecen un vínculo con algún deporte mientras se desarrolla a distancias inimaginables.

Incontables episodios hazañosos del deporte nacional se compartieron a través de los micrófonos y generaron el festejo o la tristeza colectiva de un país siempre más pródigo en ilusiones que campeones.

Acaso el más emblemático históricamente sea aquel del combate entre el gran boxeador iquiqueño Arturo Godoy, quien a golpe de puños y guapeza llegó a enfrentarse con el mítico Joe Louis.

El 9 de febrero de 1940 se celebró la pelea más importante del boxeo chileno: el “Guapo de Caleta Buena” enfrentaba, por el título mundial, al campeón Joe Louis, el más grande peso pesado de su época, más tarde sólo superado por Muhammad Alí.

Consciente del impacto del evento, el diario El Mercurio contrató un servicio radial que transmitió la pelea en directo y en español. Se ubicaron parlantes en distintas plazas públicas de todo el país, pero la madre del pugilista iquiqueño no pudo oirla luego que la ansiedad le provocara un ataque que la mantuvo internada en la asistencia pública.

LAS VOCES DE LA MEMORIA

Más adelante, en rigor, hubo otros hitos deportivos que despertaron el fervor popular junto a un aparato radial. Y especialmente uno, la Copa del Mundo de 1962, que marcó como símbolo de esa repercusión multitudinaria el relato –luego grabado en discos- de Julio Martínez para las presentaciones de La Roja de Fernando Riera. Y vendría el emblemático Ballet Azul de los sesenta y el glorioso Colo Colo 73, con otras voces y otros estilos, pero todos profundamente arraigados en la memoria emotiva de los seguidores de las distintas disciplinas.

Sin un origen académico, el relato deportivo siempre tuvo exponentes que pusieron un sello personal a su labor profesional. Con más o menos ritmo e intensidad, con mayor o menor fraseología, con más o menos estridencia, el auditor reconocía en ellos aquel talento de traspasar las emociones y convertir el partido más deprimente en una fantasía cautivante.

Así, muchas muletillas y frases quedaron incorporadas a la memoria colectiva: “¡Esto comienza, señores”, fue producto del ingenio de Carlos González Márquez, por ejemplo. O “el arquero se lanzó volando como un Caravelle!”, que impuso Hernán Solís. Y también atrapaba al oyente la tonalidad de Nicanor Molinare, la pulcritud de Raúl Prado, el ritmo de Wladimiro Mimica, la dicción de Sergio Silva o el ingenio de Hans Marwitz, anclados a una galería de clásicos.

Los hay con matices y vocabulario diferentes, más o menos formales, cercanos al radioteatro o a la antigua tradición de los juglares. “Practicantes de un oficio a mitad de camino entre el periodismo deportivo y la literatura, apelan a las más nobles estrategias del lenguaje para atrapar nuestra atención y emociones cada vez que rueda una pelota de fútbol”, según la definición del ensayista Mariano Pagnucco.

Los relatores, al fin, nos conceden un pasaje a la fantasía…

Una galería de relatores clásicos:

  1. Darío Verdugo
  2. Carlos González Marquez
  3. Sergio Planells
  4. Nicanor Molinare de la Plaza
  5. Hans Marwitz
  6. Raúl Prado
  7. Sergio Silva
  8. Wladimiro Mimica
  9. Abraham Dueñas
  10. Esteban Lob
  11. Gustavo Aguirre
  12. Hernán Solís
  13. Julio Martínez (Mundial de 1962).