“De aprobarse, el TPP 11 sería de lo más nefasto para Chile y las grandes mayorías”

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Por Eduardo Bruna
Actualizado el 29 de septiembre de 2022 - 9:03 pm

La vocera de la plataforma ciudadana Chile mejor sin TPP, Lucía Sepúlveda, explica por qué, bajo un atractivo rótulo, se esconde un tratado lesivo y leonino, que incluso deja nuestra soberanía prácticamente reducida a cero.

Por EDUARDO BRUNA

“El TPP 11 no tiene ningún beneficio para Chile. Es todo lo contrario. De ser firmado por nuestro país, los únicos que van a ganar son los mismos de siempre”.

Lucía Sepúlveda Ruiz, periodista, encargada del área Semillas y Transgénicos en Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en América Latina, y vocera de la plataforma ciudadana Chile Mejor sin TPP, viene realizando desde hace tiempo una ardua lucha en contra del TPP 11, Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico. De hecho, cuando la contactamos, iba rumbo a Valparaíso, para participar de una de las tantas marchas que se han llevado a cabo para intentar impedir que Chile, finalmente, firme este tratado. Y es que, a su juicio, y el de variados economistas no cooptados por el sistema, bajo un nombre atractivo se esconde un compromiso absolutamente lesivo para el país.

“De partida -señala Lucía Sepúlveda-, lo de ‘progresista’ en realidad es ‘progresivo’. Lo de progresista suena bien, pero en realidad es progresista sólo para las grandes transnacionales, las empresas poderosas, ciertos economistas y las clases dominantes de nuestros pequeños países. Lo que hace este tratado es coartarnos todo, desde las políticas públicas hasta los cambios que deberíamos hacer respecto de previsión o salud, por ejemplo”.

-¿Cómo se explica usted, entonces, que no sólo la gente de derecha, sino buena parte de lo que en este país se ha dado en llamar “izquierda democrática”, estén de acuerdo en que Chile adhiera a este tratado?

-De partida, habría que preguntarles para qué quieren que se firme este TPP 11, en circunstancias que ya tenemos tratados de libre comercio con diez países del Asia-Pacífico. La explicación es muy simple: porque, como tantas otras veces, están sometidos a una presión brutal de los que, viendo que en los últimos años ha habido cambios sociales significativos, quieren asegurarse, a través de este TPP 11, que los Estados queden inhabilitados para hacer cambios o aplicar las políticas de derechos sociales que la gente viene demandando cada vez con más fuerza. En términos simples, quieren asegurarse de que el negocio, que les deja inmensas utilidades, siga funcionando, pero sin ningún tipo de cortapisas.

-¿Denominaría usted a este TPP 11 como una profundización de la riqueza para unos pocos, pero ahora incluso con más seguridad para sus inversiones?

-Absolutamente. Al TPP 1 yo lo denominaría la Constitución Global de los Inversores. Como le decía antes, que los cambios que se insinúan, como producto de la presión de la gente, en ningún momento y en ningún caso puedan perjudicarlos a ellos en sus expectativas de ganancias.

-Mirado así, esa es una pérdida total de soberanía de aquellos países que adhieran a este tratado.

-Absolutamente. Y llama la atención que la derecha, específicamente, que utiliza aquello del “patriotismo” tanto para un barrido como para un fregado, esa soberanía hoy le interese cero si se trata de firmar el TPP 11. Los derechos de agua, el royalty para la minería, y hasta los reajustes de sueldos para los trabajadores que pudiéramos decidir, entre otras cosas, estarían absolutamente subordinados a los poderosos que están detrás de este tratado. Y eso es tan así que, si a ellos una determinada decisión de un gobierno, o una determinada política pública que intente desarrollar, no les gusta, hasta pueden demandar a cualquier Estado que no se subordine a los términos del tratado. Y los tribunales en que estos casos se dirimirían no dan ninguna garantía, porque están dominados por ellos mismos. Lo concreto e indesmentible es que, todo país pequeño que firme este TPP 11, está destinado a perder siempre, por mucho que los interesados en ingresar a él nos pinten un panorama casi idílico.

-Se dice que, en nuestro caso específico, se vería restringida la posibilidad de crear empresas nacionales. Y, cuando se habla de eso, se piensa de inmediato en el litio.

-Es así. El TPP 11, en teoría al menos, no impide que un país, en este caso Chile, cree empresas nacionales. Como la del litio, que usted menciona. Sin embargo, las cortapisas son tantas que, en los hechos, allí donde se habla de “restringir”, sería mejor entender “prohibir”.

-La crisis ecológica parece ser otro tema que este tratado se pasa absolutamente por alto.

-Se ignora absolutamente. El acuerdo de París, a pesar de haber sido votado por casi cien países, entre ellos nosotros, no tendría ningún efecto. Con el TPP 11 la denominada “huella de carbono” es prácticamente letra muerta. Si grandes productores de palta, por ejemplo, para lograr un buen cultivo y un buen negocio deben dejar sin agua a grandes comunidades, no van a dudar en hacerlo, porque este tratado se los permite. Es la depredación llevada al límite.

-¿Qué hay de este tratado respecto de la salud?

-Va a significar remedios más caros, por la extensión de las patentes que pretenden las grandes farmacéuticas. Esto va a ser para todos, pero especialmente para aquellos con enfermedades más costosas, porque se impediría o postergaría la fabricación de los denominados medicamentos genéricos.

-Si no se puede evitar, tal parece que a Chile le conviene dilatar lo más posible su ingreso al TPP 11, sobre todo pensando en una reforma tributaria o previsional, que están en el programa de gobierno y se supone pronto entrarán en tabla en el Parlamento.

-En el Presupuesto Público habrá que considerar posibles gastos para afrontar eventuales demandas internacionales si las grandes empresas consideran que están siendo objeto de lo que ellos consideren una “expropiación”. Y no tenemos dudas de que ambas reformas, de ser finalmente aprobadas, ellos pueden considerarlas lesivas para sus intereses y actuar en consecuencia. Las AFPs deben ser de las más interesadas en contar con este “paraguas” del TPP 11, pero también los prestadores de salud o los dueños del agua.

Lucía Sepúlveda concluye:

“Como le decía, nada de positivo nos dejaría este TPP 11, y por eso nos oponemos a él con todas nuestras fuerzas. Hasta las pymes, que merecen unas líneas en un lenguaje muy bonito y atractivo, como el que no serán discriminadas, debieran unirse a esta verdadera cruzada, porque no se van a ver favorecidas en nada. En la práctica, tendrán cero apoyo. Este tratado es tan lesivo y leonino para las grandes mayorías, que significa incluso un tremendo peligro para los derechos fundamentales y conquistas laborales de los trabajadores. Si hoy el empleo es muy precario, con este TPP 11 la situación va a ser mucho peor”.