Crónicas de Sergio Ried: Arthur Ashe, personaje único 

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Por El Ágora
Actualizado el 30 de julio de 2023 - 8:15 pm

Jamás pensó este  pequeño y debilucho afroamericano, nacido en Richmond, Virginia, que con el correr de los años iba a convertirse en gran jugador de football americano y en uno de los mejores tenistas del mundo. Todo sumado a su rol de activista social y defensor de la igualdad de razas.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Su tenacidad y sus ansias de triunfar para ser un adalid de su raza, lo hizo convertirse en un excelente jugador de football americano, cuando becado como tenista en la prestigiosa UCLA (Universidad de California Los Angeles), debió integrarse al equipo de football para ser aceptado por sus pares que lo tildaban de «sissi» (afeminado) por ser tenista. 

CAMPEÓN INIMITABLE

Pero este «sissi» no tardó en demostrar su temple y fortaleza ayudando al equipo de football de su universidad a conseguir el título de campeones de la NCAA (National Collegiate Athletic Association) y además ser el campeón individual y por equipos en tenis.

Los títulos y los honores no  pararon ahí para un campeón de su talla, porque fue el primer y único tenista “de color” junto con el francés Yannick Noah en ganar un Grand Slam, con la diferencia que él ganó tres, Australia, el US Open y Wimbledon, mientras que el galo sólo se consagró en Roland Garros, justamente el único «major» que el norteamericano no consiguió. 

Hasta hoy es el único tenista “de color” en coronarse en Wimbledon, siendo también el primer tenista afroamericano en representar a Estados Unidos en ls Copa Davis. Lo hizo durante diez años, ganándola en cuatro ocasiones y fue capitán cuatro años del equipo estadounidense, obteniendo la famosa Ensaladera en dos oportunidades.

Paralelamente a sus éxitos en los courts, Ashe luchaba por causas sociales, como contra el «apartheid» que le había negado tres años consecutivos (1969, 1970 y 1972) la visa para jugar el torneo de Johannesburgo. Después de una dura batalla con organismos de alto nivel logró finalmente entrar a Sudáfrica y además logró que no hubiera discriminación en la asignación de asientos en el campeonato. Con su campaña, consiguió que se suspendiera a los tenistas sudafricanos de participar en los torneos ATP y en la Copa Davis.

EL MALDITO SIDA

Hasta que esta vida color de rosa tuvo un giro de 180 grados, cuando tras una operación al corazón en el New York Hospital, contrajo el virus del Sida a través de una transfusión de sangre. Una enfermedad que era un estigma social y se le consideraba un mal de los gays. 

Arthur, junto a su esposa Jeanne, decidieron ocultar la terrible enfermedad para preservar su prestigio de eximio tenista, activista, comentarista de televisión, escritor, pensador y filántropo, y para proteger a su hijita Camera de dos años.

Pero pasado un lustro, el secreto ya era vox populi cuando un periodista del diario de circulación nacional USA Today, lo llamó para verificar la historia de su enfermedad, porque estaba preparando un completo reportaje sobre el caso.

Arthur no lo pensó dos veces y citó a la prensa a una conferencia de prensa para el día siguiente, 8 de abril de 1992. Quería que la historia la contara él personalmente y no un periodista. En un salón  del Hotel Sheraton de la Séptima Avenida, durante tres horas y con el apoyo de su esposa dio a conocer entre lágrimas su dolorosa realidad.

Arthur Robert Ashe Jr. falleció el 3 de febrero de 1993.