Confirman al técnico que dirigirá a La Roja en el cierre de Clasificatorias

Nicolás Córdova, el entrenador de la Sub 20, asumirá interinamente el mando de la selección chilena adulta para enfrentar a Uruguay y Brasil. Además, se anunciaron amistosos con Rusia y Perú.

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Por Cristián Carrión
Actualizado el 4 de julio de 2025 - 2:21 pm

Córdova trabajará paralelamente con la Sub 20, que tiene al Mundial de la categoría en la mira / Foto: ARCHIVO

Felipe Correa, nuevo gerente deportivo de selecciones nacionales, oficializó que Nicolás Córdova será el encargado de liderar a La Roja en los dos últimos compromisos por las Clasificatorias al Mundial 2026. El entrenador de la Sub 20 asumirá este rol de manera interina durante el segundo semestre, compartiendo funciones con su staff habitual del fútbol formativo.

“El trabajo será conjunto con la selección adulta y juvenil. Esta decisión no interfiere en la preparación al Mundial sub 20”, explicó Correa, quien agregó que la elección de Córdova se vincula con un proceso integral enfocado hacia 2030.

No hay apuro por definir nuevo DT

Consultado sobre la búsqueda del próximo entrenador oficial de la selección adulta, Correa fue claro: “No tomaremos decisiones apresuradas. Este segundo semestre será clave para evaluar y planificar con proyección a largo plazo. Lo importante ahora es consolidar una metodología transversal entre todas las selecciones”.

Correa también adelantó que, además de los encuentros oficiales ante Uruguay y Brasil, Chile jugará dos amistosos en noviembre en Europa. El 15 se medirá ante Rusia y el 18 ante Perú, aunque aún se afinan los detalles logísticos y la confirmación de sedes.

En tanto, descartó la opción de enfrentar a Irán en octubre debido al actual contexto internacional: “Estaba sobre la mesa, pero preferimos no avanzar por razones evidentes”, indicó.

Proyección al 2030: una estrategia de reconstrucción deportiva

La decisión de entregar el mando interino a Nicolás Córdova responde a una visión estructural más amplia. Desde la ANFP buscan cimentar un modelo de trabajo unificado, donde las categorías juveniles sirvan como base formativa del recambio generacional.

Esta apuesta por la continuidad interna permitiría instalar una identidad futbolística clara, reduciendo la dependencia de proyectos externos y devolviendo competitividad a La Roja en el mediano y largo plazo.