Con una goleada Católica hizo aterrizar de cabeza a la U

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Por Daniel Pérez Pavez
Actualizado el 31 de agosto de 2016 - 6:50 pm

Tres goles en apenas 22 minutos sellaron la victoria de la UC, en un clásico marcado por la eficacia cruzada y la reiteración de las falencias colectivas de los azules. Otro récord de Beccacece…

A despecho del triunfalismo de quienes apostaban porque el ciclo de Beccacece tenía alguna proyección luego de dos triunfos sucesivos, el Clásico devolvió a la U a su ineludible realidad de equipo pujante y corajudo en lo individual, pero carente de un patrón táctico que le permita competir de acuerdo a sus posibilidades y aspiraciones.

En apenas 22 minutos de juego, Católica pulverizó la débil resistencia de los azules, con tres goles que dieron el sello definitivo a una victoria irrefutable que devolvió su envergadura al campeón vigente, en el duelo 183 de una historia tradicional que siempre ofrece sorpresas y comprobaciones inesperadas.

Como parafraseó alguna vez el ex ministro Burgos en referencia al inefable Jorge Sampaoli -«todo lo que nace espurio, termina espurio»-, el partido comenzó con errores que luego serían la desgracia de la U.

A los 5′, Gonzalo Jara le dio un manotazo en la cara y de paso lanzó un escupitajo al argentino Bonanotte, anticipando el descontrol que contagiaría luego al cuadro del ex auxiliar de la Selección. Católica ya tenía tomado el control del juego, especialmente por el despliegue aplomado de su rediseñado mediocampo, con Fuentes, Kalinksi, Noir y el propio «Enano», cuando a los 19′ le cayó la apetura del cielo: un córner de Fuenzalida pegó en el poste y la pelota se fue adentro del arco tras chocar en el pecho del mismo Jara, mientras el portero Espinoza quedaba enredado junto al palo.

Apenas cuatro minutos después, un pase de Kalinski, tras error de Vilches en el despeje, permitió que Buonanotte enganchara en el área -dejando pasar a Jara como una locomotora sin frenos- antes de meter un derechazo bajo el cuerpo del portero en el 2-0 tranquilizador.

Los males de Jara, en su peor jornada, se consumaron a los 25′ con un desgarro que le sacó de la cancha, marginándole, de paso, de las Clasificatorias con la Selección. Después, en un partido intenso y variado, la U se recompuso parcialmente apretando las marcas y encontrando mayor salida con Fernández, pero ese respiro no le dio aire hasta el camarín, porque una mano de Vilches en el área permitió que Castillo liquidara todo el suspenso con el 3-0 que cerró el primer tiempo… y el resultado.

Las lecciones de un clásico

En una semana de nuevas contradicciones para Beccacece, quien será demandado por la ANFP por una suma millonaria debido a su abandono laboral de la Selección, el novato DT azul terminó sufriendo el peor fracaso de su registro en esta aventura sin destino.

Otra vez, su equipo no tuvo respuestas esperables para un aspirante al título, y un par de «golpes» le liquidaron en su frágil moral colectiva y en el desarrollo futbolístico que se le exige siempre a la U.

En cambio, Católica recuperó los signos vitales apelando a una estructura más lógica -Salas puso en cancha a los tres argentinos que llegaron como refuerzos- y su despliegue tuvo la inteligencia táctica para provocar el desgaste del rival y capitalizar su falencias. Como capitán y estandarte defensivo de los nuevos tiempos, Jara refleja y condensa todas las confusiones azules, y su salida -lanzando la jineta a un compañero- revela que en la actualidad la U somatiza las señales erróneas de una «cabeza» con bloqueos y sin soluciones de emergencia.

Al fin, la anécdota del segundo tiempo no aportó demasiado a este clásico que la UC cerró sin angustias, asegurando un 3-0 irrefutable que le permite reformularse con éxito para superar el trauma de la eliminación en la Copa Sudamericana.

En rigor, la U cierra el primer tercio del torneo con un pobre puntaje, agobiada por lfrustraciones previsibles y aferrada a una peligrosa obsesión -demostrar que su DT puede lo imposible-, que incluso es capaz de mellar la actitud encomiable de un plantel que navega contra la corriente y sin salvavidas…

PORMENORES

Estadio Nacional
Público: 43.148
Árbitro: Roberto Tobar

U. DE CHILE: Espinoza; Rodríguez, Jara (25′ Contreras), Vilches y Beausejour; Ureña (55′ Lorenzetti) , Reyes y Fernández; Maturana (85′ Briceño), Mora y Leiva. DT: S. Becacece

U. CATÓLICA: Toselli; Álvarez, Maripán, Lanaro y Parot; Kalinski, Fuentes y Buonanotte (85′ Espinoza); Fuenzalida (78′ Jaime), Castillo y Noir (46′ Manzano). DT Mario Salas

GOLES: 19 autogol de Jara, 23′ Buonanotte 41′ Castillo de penal.