La fábula del plagio: “El Conde” de Larraín recibe querella
Acusan de plagio a la productora de los hermanos Larraín por su película “El Conde”, que retrata a un Pinochet vampiro.
Desde el punto de vista del arte, llama la atención la acusación de plagio, considerado como delito contra la propiedad intelectual. No deja de ser extraño sobre todo porque el plagio es una idea tan remota como la sobrevalorada originalidad.
Se sabe que Homero “plagió” fuentes imposibles de rastrear, que del acervo popular tomó proverbios que transformó en verso para componer “La Ilíada” y “La Odisea”. Al mismo Neruda se le acusó de plagio por “Alturas de Machu Picchu”. Y hace unos años hubo un juicio brutal en contra del gran escritor argentino Pablo Katchadjian por su libro “El Aleph engordado”.
Fábula
El caso que hace noticia es distinto. Sobre todo por la calidad de la película en cuestión y por la productora contra la que se querelló la familia Venegas-Novakovic. Durante el último tiempo la productora Fábula y en particular los guionistas Larraín Matte y Guillermo Calderón Labra han estado en el ojo del huracán por un supuesto plagio. Una familia de San Miguel realizó una investigación comparativa entre la obra de teatro “Ya no sueño contigo Augusto” y “El conde”, que se estrenara el año pasado con gran éxito de taquilla.
El primer guion pertenece al pintor y escritor Sebastián Venegas Novakovic, que lamentablemente falleció hace unos años a causa de una enfermedad degenerativa. El pasado 29 de julio, después de alrededor de un año de análisis comparativo, la familia decidió querellarse contra la productora por el delito contra la propiedad intelectual, en particular por utilizar obras de dominio ajeno sin autorización.
La acusación señala que la película de la productora plagia sin disimulo el libreto del pintor ya mencionado, con la que había ganado un concurso de dramaturgia en la ya desaparecida Universidad de las Artes y las Ciencias Sociales (Arcis) el año 2004. La obra contaba con la debida inscripción en el Departamento de Derechos Intelectuales (DDI).
Plagio
“El parecido es indiscutible”, se señala en el documento legal. La trama es prácticamente igual: Pinochet como vampiro. Pero no sólo eso, sino que también se encuentran semejanzas en muchos pasajes de la trama del largometraje, asunto que revisarán especialistas en tribunales. Es curioso imaginarse a leguleyos revisando una pieza de teatro y una película para ver si hay o no plagio. Esto podría resultar en un mejor guion, algo así como una fábula del plagio o el plagio de la fábula que, dicho sea de paso, es un género infesto de plagios.
A su vez, la productora descartó tajantemente el uso, ya sea referencial o directo, de la obra “Ya no sueño contigo Augusto”. Además, afirmaron que ni siquiera sabían de la existencia de la obra de Sebastián Venegas Novakovic cuando los guionistas escribieron “El Conde”. Esto tiene algo de interesante. De no haber plagio, ambas partes llegaron a la idea de un dictador vampiro, con lo que se comprobaría que los campos morfológicos funcionan, aunque traen problemas legales.
La familia del autor
El principal involucrado en la búsqueda de justicia es Antar Venegas, hermano del autor de “Ya no sueño contigo Augusto”. “Nos mueve lo que a muchos. El deseo de justicia. Sebastián, su sacrificio, su búsqueda, su esfuerzo, debe ser reconocido”, señaló a Radio BíoBío. “No tenemos nada en contra de nadie en particular, menos contra personas relacionadas con el mundo del arte nacional. En absoluto. Esto sólo se trata de justicia. Se apropiaron de una historia. Una historia capaz de convertirse en un buen producto comercial, y bueno, se debe enmendar esa situación”, remató.
En primera instancia contó que no tenía intenciones de judicializar el caso. Así que envió una carta con una copia de la pieza teatral a las oficinas de la productora ubicada en la calle Enrique Foster sur, Las Condes.
A esta carta, el abogado de la productora, Jorge Iglesias Cox, respondió. “Esta obra audiovisual es el resultado de un viaje creativo completamente original. Y emprendido por dos guionistas representando al dictador Augusto Pinochet como un vampiro en un contexto satírico. Cada diálogo, cada escena, cada representación de personajes, cada giro en la trama ha surgido de la imaginación, las reflexiones y las vivencias personales de nuestros creadores, así como de la memoria histórica chilena… Queremos asegurarles que la concepción de ‘El Conde’ ha sido un camino independiente. Donde cada idea fue cuidadosamente cultivada hasta alcanzar su expresión final en la película”.
La palabra final de tribunales
Finalmente, ahora queda esperar la resolución de tribunales. Por supuesto, ésta puede tardar, pero la familia quiere justicia, sobre todo porque las ideas de cómo pensamos la herencia de la dictadura son relevantes y la productora en cuestión habría capitalizado ideológicamente ideas que no le corresponde.
No obstante, queda en el aire el tema del plagio como cuestionamiento de la originalidad, pero tal vez lo que se persiga es algún tipo de indemnización por el gran beneficio económico que la película “El Conde” supuso para la productora Fábula.
