Columna de José Antonio Lizana: Cambalache

Imagen del autor

Por El Ágora
Actualizado el 15 de octubre de 2024 - 10:40 pm

Acá debe salir el verdadero culpable, el que tiene cayéndose a pedazos a nuestro balompié. Pablo Milad debe irse ahora, porque esto no da para más.

Por JOSÉ ANTONIO LIZANA / Foto: ARCHIVO

A los cinco años conecté con el Naranjito de España ’82, pero no me di cuenta del fracaso de Chile en el Mundial. A esa corta edad, sí me di cuenta de que los milicos ocuparon mi querido Estadio de Ferroviarios como campo de concentración. Allí jugaba nuestro equipo tiznado y celebrábamos la Navidad.

La Roja tardó 16 años en volver a un Mundial y fue emocionante ver a Iván Zamorano cantar el himno nacional con la mano en el pecho. El “Pelado” Acosta también transmitía su pasión, cuando celebraba los goles chilenos.

En octubre de 2009, de la mano del “Loco” Bielsa, clasificamos en el segundo lugar de las clasificatorias al Mundial de Sudáfrica 2010. Y Don Sampa tomó a la Selección en la segunda rueda de las clasificatorias a Brasil 2014 y nadie lo detuvo hasta alcanzar los pasajes para la cita planetaria de Sudamérica.

Y hoy, ¿qué? Somos un equipo fantasma, que en vez de llevar una estrella en el pecho pareciera que carga una cruz en la espalda. Creo que aquellos que decían que tenían fe de conseguir un buen resultado en Barranquilla, tienen distorsionada la percepción de la realidad. Acuérdese de que en 1997, con Iván Zamorano y Marcelo Salas, los cafetaleros nos golearon en su casa por 4 a 1.

Podríamos pensar que en la próxima fecha clasificatoria se podría sumar ante Perú de visita o Venezuela de local, pero hoy cualquier combinado nos gana. Estamos regalando el séptimo cupo al repechaje.

Si se va Gareca, será el quinto técnico que deja la banca nacional en siete años. Es decir, el descalabro comenzó después de la Copa Confederaciones 2017 y nadie hizo nada.

Claro, Arturo Salah trajo a Reinaldo Rueda que tenía currículum y las competencias para refundar el fútbol chileno después de Bielsa y Sampaoli. Pero también se confundió y perdió trascendentales puntos de local. Lo mejor fue su cuarto lugar en la Copa América 2019. El entrenador colombiano también tuvo mala suerte, porque sufrió el estallido social y la pandemia.

Después, Pablo Milad coincidió en Santiago con Martín Lasarte, que andaba de paso por la capital y le pasó la “Roja”. Adiós, Catar 2022.

Posteriormente, el político de Evopoli que hace y deshace en nuestro fútbol, confió en Eduardo Berizzo para clasificar a Chile al Mundial de Norteamérica 2026. Sin embargo, la falta de gol ya se hacía cada vez más evidente y el “Toto” no se esforzó por formar una Selección de recambio.

La selección de los Panamericanos subcampeona de aquel torneo debió ser sparring de la adulta.  Curiosamente, el heredero natural del “Loco” no lo imitó en estirar el plantel. Por el contrario, su conducta en la banca era pasiva y abúlica. Creo que Berizzo nunca debió dirigir a Chile, si venía de una pobre campaña en Paraguay.

El hilo siempre se corta por lo más delgado y Milad siguió muy campante en la testera de la ANFP. Ahí le pasó la Roja a Nicolás Córdova para seguir perdiendo puntos, y cuando el agua nos llegaba al cuello, contrató a Ricardo Gareca.

Este era un buen desafío para el “Tigre”, pero antes de aceptar el cargo debió analizar la situación en que se encontraba nuestro fútbol. De todas maneras, hay una cláusula de salida y todos los entrenadores reciben una indemnización por fracasar. Así sumamos casi tres mundiales eliminados.

Acá debe salir el verdadero culpable, el que tiene cayéndose a pedazos a nuestro balompié. Milad debe irse ahora, porque esto no da para más. Milad, ándate porque nos tienes con casi los dos pies afuera de Norteamérica 2026 y si sigues, tampoco vamos a participar en el Mundial de Sudamérica 2030. Dale no más, dale que va, que allá en el horno nos vamo’ a encontrar…

JOSÉ ANTONIO LIZANA ARCE

Nacido en Santiago en 1977, es editor, escritor, diplomado en Periodismo Deportivo y autor de seis libros: “Ceacheí, palabra de campeón” (2008), “Rayando la cancha” (2009), “Mojando la camiseta” (2010), “Pisando la pelota” (2014), “Pelota en la(s) red(es) social(es)” (2018) y “Más allá de la cancha” (2022).