Columna de Sebastián Gómez: “Izquierda no es woke”, Susan Niemen visitó Chile

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Por El Ágora
Actualizado el 1 de abril de 2024 - 3:32 pm

Hace una semana vino la filósofa estadounidense Susan Niemen a presentar la traducción de su libro “Izquierda no es woke”, que recoge este último concepto que lleva circulando un buen rato ya en el imaginario digital de la izquierda.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO UDP

Palabra ambigua, de usos arbitrarios, el libro “Izquierda no es woke” pretende reivindicar los valores de la izquierda, que últimamente está sin brújula, cediendo buena parte de la arena política a la derecha.

El libro de la filósofa estadounidenses Susan Niemen fue presentado en la Universidad Diego Portales en el contexto de la Cátedra Mujeres y Medios y fue comentado por el rector de dicha institución, Carlos Peña, y por Josefina Araos, investigadora del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES). Moderó la mesa Patricio Fernández, director de Democracia UDP.

La presentación giró en torno al concepto “woke” (despierto, en inglés) y a los avatares políticos que ha sufrido el significado de esta noción, manipulada por la derecha, pero que también pone en jaque la deriva tribalista y atomizante de la izquierda y su agenda neoliberal.

Es curioso, pero hay una suerte de transubstanciación entre derecha e izquierda, que recuerda el adagio parriano: Derecha e Izquierda unidas, jamás serán vencidas. Esto es lo que se propuso la filósofa, oriunda de Atlanta, Georgia, al intentar deslindar los efectos de lo “woke” en la izquierda mundial.

La conferencia comenzó con la presentación de la autora, que fue enfática en lo difícil que es definir el concepto, cuyo origen guardaba relación con “estar despierto” ante el racismo, haciéndose extensivo en su uso contemporáneo a las luchas étnicas y de género. La dificultad conceptual de dicha noción tiene que ver con el conflicto emocional de ideas que se han ido desvirtuando y capitalizando a favor de minorías identitarias, perdiendo de vista el universalismo de ciertos valores o luchas históricas de la izquierda, entendiendo por universalismo algo transversal más que coercitivo.

La autora señaló que el ensayo se aproxima a la izquierda del último siglo y a ciertas disputas del movimiento “woke”, calificando estas últimas de reaccionarias. Al respecto, fue enfática: “Escribí este libro con la esperanza de hacer una contribución. De generar un frente unido” que, en nuestro contexto, es interesante de entender la unión en contraste con lo amplio, cuyos límites conceptuales demarcan una ambigüedad que podría definir el progresismo de nuestro país.

A su vez, el rector Carlos Peña se refirió del siguiente modo a “Izquierda no es woke”: “Lo que pudiéramos llamar una cierta sensibilidad que se ha expandido por todos los intersticios, todos los lugares de la cultura pública, la sensibilidad woke, que consiste (…) en lo que pudiéramos llamar una hipersensibilidad (…), consistente en detectar con gran prontitud las injusticias, los sinsabores, los aspectos torcidos de la convivencia”.

La idea de lo “hipersensible” es importante de relevar y traducir como una susceptibilidad hacia la victimización de modo recursivo, sin negar el hecho de que hay víctimas de distintas violencias, pero la idea es que, en vez de separarnos y enemistarnos, podamos hacer frente al bloque sólido de la derecha, cada vez más fuerte y reaccionaria.

La historiadora Josefina Araos recalcó el registro provocador del libro, aunque convendría matizar el hecho de una provocación, ya que este libro no es una publicación aislada y en el mundo intelectual hay una crítica a la mercantilización de las minorías y la cultura e ideología LGBT+, que cada día suma nuevas letras a la sigla. Slavoj Žižek decía que lo realmente importante de esa sigla acumulativa era el signo +.

“Es un texto orientado a la acción, que mira a su presente, el que puede ser prometedor si la izquierda se reencuentra con su herencia”. De acuerdo con ello, Araos indicó que la publicación expone una “defensa de la ilustración” y que reivindica el deseo de comprender y “la necesidad de recurrir a la historia para reconciliarnos con el mundo y sentirnos en él como en casa”.

El libro de Susan Niemen presenta un recorrido crítico por el movimiento “woke”, abordando temas como el universalismo (tan criticado últimamente), la necesaria distinción entre justicia y poder y la confianza en el progreso.

En resumen, es un libro que propone una revisión crítica respecto de cómo entendemos la izquierda hoy y, sin decirlo del todo, cómo algunas luchas, en particular la política identitaria, cayeron en una demagogia mercantilizándose, dando cuenta de un brote ultraliberal al centro de lo que eran luchas históricas de la izquierda.

En fin, un libro interesante que se suma a una seguidilla de publicaciones que se hacen cargo de la crisis de la sociedad actual.

 

SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS

Poeta y traductor. Ha publicado “Animal muerto” (Aparte, 2021) y “Po, la constitución borrada” (facsímil digital). Entre otros, ha traducido a John Berryman, Mary Ruefle, Zachary Schomburg y Chika Sagawa. Forma parte del colectivo artístico transdisciplinar Kraken.