Historia repetida: Colo Colo derrotó 3-1 a Palestino jugando un fútbol horrible
El Cacique fue superado por largos momentos porque ni siquiera podía tener la pelota. Y es que resulta imposible jugar bien con tanto jugador limitado técnicamente. El cuadro de colonia, que venía de ser goleado por Cobresal en la fecha anterior, se paró con personalidad en un Monumental desierto por culpa de los delincuentes de la barra alba.
Por EDUARDO BRUNA / Fotos: PHOTOSPORT
Colo Colo parece haber patentado la dudosa fórmula de jugar mal, a ratos extremadamente mal, y ganar. Fue lo que ocurrió este domingo, en un Monumental desierto, en que el Cacique sumó tres valiosos puntos superando por 3-1 a Palestino. Un cuadro “árabe” que, sin ser la gran cosa, y que venía de ser goleado por Cobresal la fecha anterior, superó por largos momentos a un equipo albo que, como en otras oportunidades, tuvo demasiados puntos bajos y jugadores a los cuales la pelota parece quemarles.
Ni siquiera la tempranera apertura de la cuenta, a cargo de Palacios, significó que Colo Colo asumiera el compromiso con la autoridad y nivel de fútbol que se le puede suponer a un equipo con eternas pretensiones.
Dijimos, con ocasión del encuentro copero frente al Monagas venezolano, que la línea de tres en el fondo sirve de poco cuando careces de laterales volantes capaces de sumarse acertadamente en ofensiva. Y ni Bouzat ni Fuentes, ubicado otra vez por la banda, más allá de uno que otro chispazo no tienen las condiciones para defender y volcarse en ofensiva con acierto. Y mucho peor es si, como en esta oportunidad, Quinteros circunscribió su ataque a Benegas y Damián Pizarro, dos jugadores cuyo hábitat natural es el área y que ocupan muy poco las orillas.
A pesar de ir en ventaja, Colo Colo no era para nada un cuadro confiable. No sólo porque no llegaba mucho con peligro al área rival, sino porque el trío de los últimos hombres carecía de la aceptable solidez de otras oportunidades. Ramiro González, se sabe, aparte de saber poco con la pelota en los pies, es permeable a la finta y a la velocidad. Y Falcón, que venía siendo figura tras el encuentro frente a Universidad Católica y el partido copero de mediados de semana, esta vez no estuvo a la altura a la que nos tiene acostumbrados. No fue un desastre, ni mucho menos, pero se equivocó mucho más de lo que es habitual en él. Al cabo, el mejor era Daniel Gutiérrez, que no sólo marcó con acierto, sino que en dos oportunidades consecutivas impidió el empate que, durante la primera etapa, había buscado con denuedo Palestino.
El equipo del “Vitamina” Sánchez, de jugar a jugar, era incluso mejor. Mucho mejor que un Colo Colo con tal cantidad de jugadores torpes, que recuperar la pelota le significaba perderla de inmediato.
Terminada la primera etapa, la verdad es que el Cacique la estaba sacando barata. No como para ir perdiendo, pero tampoco como para ir en ventaja.
Los primeros minutos del segundo tiempo fueron para Colo Colo una pesadilla. Palestino no sólo llenaba mejor la cancha, y le daba mejor destino a la pelota, sino que ganaba todos los duelos, todos los segundos balones, frente a un Cacique que no daba pie en bola. Que promediando la segunda etapa Palestino igualara, fue la consecuencia lógica de ser, en ese momento del juego, menos malo que su rival.
Palestino, sin embargo, no se conformó con el punto que estaba rescatando. Vio la mediocridad de un Colo Colo absolutamente desprovisto de luces y fue por más. Y eso le costó caro porque, defendiendo como en ese momento estaban todos, Bolados capturó con espacio un balón en el mediocampo y habilitó de gran forma al juvenil Damián Pizarro, derribado por el meta Collao cuando lo eludía. Desde el punto penal, Palacios justificó su presencia, porque poco se puede decir de un jugador que anota dos goles, por más que su partido haya sido pobre.
Damián Pizarro, que al parecer se ganó la titularidad frente a la discreta producción de Benegas y el paraguayo Lezcano, no logra sin embargo despegar. Sus condiciones son, claramente, la fuerza y la velocidad, pero le falta barrio, cancha de tierra, para tener esa habilidad y picardía que necesita todo goleador.
Colo Colo, en definitiva, sólo pudo respirar cuando se ahogaba. Porque, al igual que lo que había ocurrido con el 1-0, el 2-1 tampoco significó que se hiciera un cuadro fuerte por confianza, fútbol y jerarquía. Esto último es lo que menos tiene el Cacique. Se trata de un cuadro muy limitado, entre otras cosas porque, los que llegaron, dejan mucho que desear.
La tranquilidad alba sólo llegó en el epílogo, cuando un rechazo de Bolados, “disfrazado” de lateral izquierdo en momentos en que todos defendían la exigua ventaja, fue capturado por Oroz, que con fuerzas frescas le ganó por la banda a un extenuado Carrasco para marcar un 3-1 que no tiene mucho que ver con lo visto en cancha.

PORMENORES
Campeonato Nacional, undécima fecha.
Estadio: Monumental.
Público: sin espectadores, por sanción.
Árbitro: Manuel Vergara.
Colo Colo (3): F. De Paul; M. Falcón, R. González, D. Gutiérrez; C. Fuentes, E. Pavez, V. Pizarro, A. Bouzat; C. Palacios; D. Pizarro, L. Benegas. DT: Gustavo Quinteros. Cambios: 46’, M. Bolados por Benegas y B. Gutiérrez por V. Pizarro; 77’, M. Rojas por Bouzat y A. Oroz por Palacios; 87’, A. Saldivia por D. Pizarro.
Palestino (1): G. Collao; F. Meza, C. Suárez, B. Rojas; B. Carrasco, A. Martínez, F. Cornejo, A. Farías, J. Benítez; M. Dávila y M. Salas. DT: Pablo Sánchez. Cambios: 11’, A. Ceza por Meza; 67´, D. Salgado por Benítez y N. Meza por Cornejo; 90+1’, B. Véjar por Ceza y R. León por Carrasco.
Goles: 7’, Carlos Palacios (CC); 68’, Ariel Martínez (P); 76’, de penal, Carlos Palacios (CC); 89’, Alexander Oroz (CC).
Tarjetas amarillas: Bouzat, M. Rojas y D. Pizarro (CC); Ceza y Farías (P).
