Lindo descubrimiento: las abejas son capaces de jugar
A estos maravillosos insectos, capaces de polinizar, hacer miel y ser ferozmente leales, también les gusta juguetear.
Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC
Cuando se las pone a prueba, las abejas han demostrado que tienen mucho más que ofrecer que polinizar, hacer miel y ser ferozmente leales con su reina. Estos laboriosos insectos pueden contar y alterar su comportamiento cuando las cosas se les ponen difíciles, y ahora un estudio científico mostró pruebas de que también les gusta jugar.
El estudio, publicado recientemente en Animal Behavior, sugiere que a los abejorros, por ejemplo, cuando tienen la oportunidad les gusta juguetear con los juguetes.
Investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres encabezados por Samadi Galpayage, estudiante de doctorado, afirmó que ésta es una prueba más de que los insectos pueden demostrar sentimientos.
“Es posible que experimenten algún tipo de estados emocionales positivos, aunque sean rudimentarios, como hacen otros animales más grandes y esponjosos, o no tan esponjosos. Este tipo de hallazgo tiene implicaciones para nuestra comprensión de la sintiencia (capacidad que tiene un ser vivo de sentir emociones, dolor, bienestar y de percibir de manera subjetiva su entorno y sus experiencias vitales) y el bienestar de los insectos y, con suerte, nos animará a respetar y proteger aún más la vida en la Tierra”, dijo Galpayage.
En el experimento, instalaron un contenedor que permitía a las abejas viajar desde su panal hasta una zona de alimentación. Pero a lo largo del camino, las abejas podían optar por pasar por una sección separada con un puñado de pequeñas bolas de madera. A lo largo de 18 días, los científicos observaron cómo las abejas “se desvivían para hacer rodar las bolas de madera repetidamente, a pesar de no tener ningún incentivo aparente para hacerlo”.
El hallazgo sugiere que, al igual que los humanos, los insectos también interactúan con objetos inanimados como forma de juego. Al igual que las personas, las abejas más jóvenes parecen ser más juguetonas que las adultas.
“La investigación proporciona un fuerte indicio de que las mentes de los insectos son mucho más sofisticadas de lo que podríamos imaginar”, opinó Lars Chittka, profesor de ecología sensorial y del comportamiento de la Universidad Queen Mary de Londres, quien dirigió el estudio.
Estudios anteriores han demostrado que las abejas están dispuestas a aprender nuevos trucos a cambio de comida u otras recompensas, así que, en este caso, Chittka y su equipo se propusieron crear condiciones que eliminaran las variables externas. Se aseguraron de que las abejas se habían aclimatado a su nuevo hogar y de que su entorno estaba libre de estrés.
Las abejas, a las que se siguió la pista por edad y sexo, podían dirigirse por un camino sin obstáculos a una zona de alimentación u optar por un desvío hacia una cámara con las bolas de madera. Muchas tomaron el desvío. El video muestra a los regordetes insectos aferrándose a las bolas (del doble del tamaño de las abejas) y maniobrando con ellas.
Algunas abejas parecían dar volteretas mientras se sujetaban. Otras veces caminaban a la inversa, arrastrando la pelota con ellas, un movimiento poco natural para los abejorros, pero al parecer tremendamente divertido…
