Serie Música del Exilio: El disco que desafió a la dictadura (II y final)
En 1978 el sello español Movieplay editó el álbum “Desde Chile resistimos, vol. I”, con ocho temas atribuidos genéricamente al pueblo chileno para proteger la identidad de su real autor. A continuación, el desenlace de esta historia singular.
Durante varios años, a partir de la mitad de los años 70, el cantautor chileno Eduardo Yáñez ignoró qué había pasado con su grabación artesanal que finalmente cuajaría en el disco “Desde Chile resistimos, vol. I”, editado por el sello español Movieplay, en asociación con el sello Dicap en el exilio.
Tampoco es que durante ese lapso él se desviviera por saberlo. Es sincero al respecto: “No es que le hubiera perdido el rastro al casete, si no que se fue el casete y se acabó el problema”.
Su destino lo sabría recién en 1978.
El paso de las décadas dificulta hoy conocer exactamente los detalles del proyecto concreto entre el sello chileno Dicap en el exterior, perteneciente a las Juventudes Comunistas, y su par hispano Movieplay, del empresario discográfico Manuel Sancho.
También obstruye una mayor claridad el que el mismo sello hispano manejase todo con absoluta reserva.

El investigador español Xavier Pintanel explica que debió obrarse así porque en España, en 1978, pese a los tres años de transición hacia una democracia plena transcurridos desde la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, la seguridad de las fuerzas democráticas era algo muy relativo.
Versiones originales
Debido a que Movieplay grababa esencialmente a artistas españoles y extranjeros de izquierda, ese mismo año Manuel Sancho había sido amenazado de muerte varias veces por un grupo fascista llamado “Los guerrilleros de Cristo Rey”. Ello lo obligó incluso a mudarse de Madrid a Barcelona.
Para proteger a su familia y empleados de Movieplay, Sancho ejecutaba los proyectos “peligrosos” con total sigilo junto a un colaborador ya fallecido, al igual que Sancho.
Lo cierto es que los artistas elegidos para grabar las ocho canciones fueron los más importantes entonces de la escena musical del exilio: Quilapayún, Inti Illimani, Patricio Manns, Isabel Parra, Ángel Parra y Marta Contreras.
Yáñez agradece a todos ellos por grabar y valorar los temas encargados, aunque sus participaciones obedecieran a una petición partidaria.
Jorge Coulon, músico de Inti Illimani, recordó que “nos llegó la canción que nos tocaba cantar, la ensayamos en Roma, la grabamos y la enviamos a España”. Así ocurrió con el resto. Cada cual grabó en sus lugares de residencia y luego remitió.
El disco está actualmente disponible en diversas plataformas, YouTube entre otras, lo que permite apreciar que los arreglos de los intérpretes respetaron las versiones originales, que aún hoy emocionan.
Difusión previa
Algunos temas se conocieron en Chile antes de la publicación del disco. Ocurrió que en 1976 a Quilapayún se le encargó grabar cuatro canciones para que las difundiera Radio Moscú en su programa “Escucha Chile”.
Tal como lo explicita un texto del disco, la simpleza en los arreglos vocales e instrumentales facilitaron su comprensión a través de la onda corta de la radio moscovita.
Las canciones grabadas por Quilapayún fueron “No me has querido decir” (un obrero cesante consuela y trata de levantar anímicamente a su esposa abatida por la detención de su hijo comunista), “Igual que tú” (dedicada a Radio Moscú) y “A usted señor me dirijo” (una implacable interpelación a Pinochet).
Quilapayún también grabó “Cuando sales de tu casa”, incluida bajo ese nombre en su disco recopilatorio “La marche et le drapeau” (Dicap, Francia, 1977). En “Desde Chile resistimos, vol. 1”, en cambio, esa canción fue interpretada por Patricio Manns con el nombre original de “Cuando salen de su casa”, aludiendo a los cuatro miembros de la Junta Militar (Augusto Pinochet, José Toribio Merino, Gustavo Leigh y César Mendoza) que eran observados silentes y enrabiados por los transeúntes mientras se desplazaban impunes en sus automóviles.
Inti Illimani grabó “Por ti vamos a vencer”, creado por Yáñez en 1972, en plena Unidad Popular, en homenaje a los niños proletarios; Ángel Parra, “Ay patria, dulce muchacha”; Marta Contreras, “Estrella rota” (ambos temas dedicados a un Chile sojuzgado) e Isabel Parra, “En la playa el amor”, cuya interpretación fue la única pedida expresamente por Yáñez en un mensaje enviado junto con el casete.

Reencuentro
Este último tema es un homenaje a Marta Ugarte, la militante comunista asesinada por la DINA y cuyo cadáver apareció flotando el 9 de septiembre de 1976 en la playa La Ballena, al norte de la Región de Valparaíso. Fue el primer signo del destino que estaban corriendo los chilenos detenidos por los órganos represores.
Justamente, el recorte de una tergiversada información periodística del diario El Mercurio, dando cuenta de lo ocurrido, bajo el título “Hermosa Joven Fue Asesinada y Luego Arrojada a Una Playa”, es una de las fotos del interior del estuche del disco y fue ubicada junto a la letra de la canción.
Lo mismo se hizo con el tema “Cuando salen de sus casas”, a cuyas estrofas acompaña una fotografía de la Junta Militar.
Otras cinco fotografías son arpilleras denunciantes de lo que ocurría en Chile hechas por mujeres de agrupaciones de familiares de víctimas y otras organizaciones populares y llevadas clandestinamente al extranjero. Se extrajeron del libro de André Jacques “Un peuple brode sa vie et ses luttes” (“Un pueblo borda su vida y sus luchas”), de ediciones Cimade (Service Ecuménique d’Entraide) en París, 1977.
Una sexta fotografía de una arpillera fue fotografiada por Luis Pueller para la portada del disco. Muestra a personas enfrentando un muro alto sobre el cual se divisan apenas algunas manos que intentan saludar. Es un simbolismo de las familias de los detenidos desaparecidos en su desesperado intento por reencontrarse con ellos.
Berlín Oriental y una sorpresa
Con la ayuda del Partido Comunista, Yáñez viajó a fines de 1978 rumbo a la ex República Democrática Alemana, donde vivía uno de sus hermanos, Leonardo, casado entonces con Sonja, hija de Erich Honecker.
Así lo explica el cantautor: “Yo salí el año 78 de Chile, el viaje lo pagó ida y vuelta el Partido Comunista. Yo estaba medio enfermo, tenía los nervios malos. Bueno, a mí me tenían muy buena, era bien regalón, un buen militante. Entonces, cuando vieron que yo casi no podía hablar, llegué a perder incluso la voz por toda esta cosa estresante, de repente a alguien se le ocurrió que yo podía viajar a la RDA y recibir atención médica. Y así fue. Salí en noviembre de 1978, a días que se decidiera si habría guerra con Argentina”.
Y añade: “Llegué a la RDA, ya sabía la Dirección de la ‘Jota’ allá afuera que yo iba; entonces, en un momento, en el hotel donde alojaba, recibí una llamada y era Manuel Guerrero, que estaba viviendo en Hungría, donde estaba la Dirección Nacional Externa de la ‘Jota’. Fue muy hermosa la conversa y me dijo ‘yo voy en pocos días a Berlín Oriental y ahí conversamos’. ‘Ya, poh, encantado’, le respondí”.
“El encuentro no tardó”, prosigue Yáñez: “Manuel llegó en pocos días. Y me traía un regalito: ¡era el disco! ¡Casi me morí! ¡Chucha, puras canciones mías! ¡y la gente que las cantaba’. ‘¡Rechuchas!, dije, con todo respeto. Fue muy increíble todo eso”.
Bravo por los arreglos
En el reencuentro, en enero de 1979, Guerrero le contó cómo había dado con el casete original: “Manuel me contó que cuando él salió de Chile, y como era un alto dignatario, él recorría naturalmente muchos países. Y un día en Alemania Occidental, en un auto con un camarada chileno, de una ciudad a otra, el compadre dueño del auto puso el casete que yo había mandado, y a él no le importó no haber entregado el casete inmediatamente”.
“Entonces, Manuel se lo pidió y él se encargó de llevarlo a Quilapayún, Inti Illimani, Los Parra, Manns, Marta Contreras y finalmente se pudo editar en España. Eso fue maravilloso”.
Yáñez aprueba totalmente la selección de los artistas: “Es que era lógico, eran los más conocidos, los que más brillaban. Los Inti me contaron después que ellos habían grabado en Italia y habían mandado todo a España, y cosas así. Cada uno grabó donde pudo, donde estaba, y mandó el material hasta España. Con la Isabel y la Marta también conversé un poco, no recuerdo los términos”.

-¿Los arreglos fueron responsabilidad de cada cual?
“Obvio. Lo que hizo Ángel Parra me encantó. El tema de la Marta está muy bien logrado también. En realidad, me gustaron todos”.
Disco en la maleta
Sí le mereció reparos el cambio de letra que Patricio Manns hizo en el cierre de su tema “Cuando salen de su casa”, ya que colgándose del final de la estrofa anterior que habla de “un ejército escondido”, reescribe “que algún día cuando salgan de su casa, ha de esperarles con su coche y su ignorancia a esos cuatro generales”.
Esta historia impregnada de valentía, osadía, ingenio, solidaridad y, lo principal, talento musical del autor y los intérpretes, tuvo un doble final feliz, en ambos casos porque se logró burlar a los servicios de inteligencia de Pinochet.
Primero, porque el disco se publicó gracias al casete que salió de Chile.
Y segundo, porque Eduardo Yáñez, tras su recuperación médica en la ex República Democrática Alemana, retornó al país en el primer semestre de 1979 con el disco en su maleta, sin siquiera cambiar la carátula original por otra cualquiera.
Dándole la razón al título y al espíritu que impulsó el proyecto de los jóvenes comunistas, después de varios años de ires y venires secretos, el disco volvió campante para ser escuchado dentro del país para el cual fue concebido.
