Falso oftalmólogo sigue operando pese a sanciones
Ricardo Simón Bittelman Saporta, médico sin acreditación en oftalmología, continúa ejerciendo en clínicas privadas bajo investigación por negligencias, fraude a isapres y daño a pacientes.
El nombre de Ricardo Simón Bittelman Saporta vuelve a estar en el centro de la controversia médica. Aunque figura como médico cirujano, no cuenta con acreditación oficial en oftalmología ante la Superintendencia de Salud, pero continúa realizando procedimientos quirúrgicos en distintos centros privados del país.
Las primeras denuncias contra él se remontan a 2005, cuando pacientes del Centro Médico Aurora, fundado por Bittelman en Santiago, reportaron graves secuelas tras cirugías oculares mal ejecutadas, incluyendo casos de pérdida parcial y total de visión. Pese a haber recibido sentencias judiciales en 2015 y al cierre de su clínica, el profesional reabrió bajo una nueva razón social: Ultravisión, que hoy opera en diversas regiones de Chile.
Irregularidades y sospechas de fraude
El Seremi de Salud confirmó que Bittelman no posee certificación de especialidad en oftalmología, y que el título de especialista que dice haber obtenido “por mérito” en la Universidad de Chile fue desmentido por la propia institución.
Además, las isapres han detectado patrones irregulares en las prestaciones asociadas a su nombre: repetición de cirugías, cobros duplicados y fichas clínicas con inconsistencias.
“Es un profesional que no debiese estar operando, ya que enfrenta antecedentes por negligencia médica y procesos judiciales vigentes”, explicó el especialista en seguridad sanitaria Rodrigo Varela, alertando sobre los riesgos para los pacientes atendidos en Ultravisión.
Centros en operación y causas judiciales
Aunque su nombre no aparece en listados oficiales ni en plataformas médicas acreditadas, las horas se gestionan por WhatsApp, mediante una secretaria que coordina procedimientos y consultas. La Fiscalía mantiene tres causas activas por cuasidelito de lesiones y lesiones graves, con nuevas denuncias que siguen llegando de distintos puntos del país.
Las autoridades trabajan para determinar la magnitud de las atenciones irregulares y evaluar posibles responsabilidades penales por fraude y ejercicio ilegal de una especialidad médica. Mientras tanto, la Superintendencia de Salud prepara medidas de fiscalización más estrictas para detectar este tipo de prácticas y proteger a los pacientes que confían en la atención privada.
