Influencer virtual engañó a miles de seguidores durante Wimbledon
Mia Zelu, creada con inteligencia artificial, acumuló más de 165 mil seguidores y logró interacción masiva como si fuera una persona real.
Vestidos blancos, piel bronceada, una sonrisa veraniega y frases típicas de Instagram. Así se presentó Mia Zelu ante sus más de 165 mil seguidores, quienes la vieron “disfrutar” del prestigioso torneo de Wimbledon a través de fotografías cuidadosamente generadas por inteligencia artificial.
Con su estilo pulido y una narrativa bien estructurada, logró engañar a más de 40 mil personas que no sólo le dieron “me gusta”, sino que interactuaron convencidas de que era una figura real.

Incluso el famoso jugador de críquet indio Rishabh Pant cayó en la ilusión, reaccionando a sus publicaciones antes de borrar cualquier rastro tras descubrir la verdad: Mia Zelu no existe. Las imágenes la mostraban supuestamente en la cancha central o disfrutando de un tradicional Pimm’s, y sus comentarios seguían el patrón clásico de las influencers digitales. En uno de ellos, preguntaba: “¿Cuál fue tu partido favorito de Wimbledon?”, como si realmente hubiera estado allí.
Creación digital con éxito real en redes
Detrás de Zelu se encuentra un equipo anónimo que la define como una “narradora de historias con IA”, con una supuesta hermana llamada Ana, quien también es un avatar digital y ya suma 266 mil seguidores. A pesar de que sus creadores dejaron claro desde el principio que se trata de un personaje ficticio, la mayoría de los usuarios no lo notó. Varios seguidores incluso le han enviado mensajes privados, incluyendo propuestas de matrimonio, creyendo estar frente a una persona real.
Personajes ficticios con impacto humano
El caso de Mia Zelu vuelve a poner en el centro del debate el impacto de los influencers generados por inteligencia artificial, que cada vez perfeccionan más su apariencia, lenguaje y comportamiento digital.
La delgada línea entre lo real y lo fabricado parece desdibujarse rápidamente, mientras miles de usuarios interactúan con avatares que, aunque no existen, despiertan emociones reales.
