Columna de Rodrigo Cabrillana: Ringo, 84 años impulsando el Groove

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Por El Ágora
Actualizado el 7 de julio de 2024 - 5:48 pm

Richard Starkey, más conocido como Ringo Starr, icónico baterista de The Beatles, nació un 7 de julio de 1940 en Liverpool, Inglaterra. Es probablemente el más apreciado por los fans de su ex banda, debido a su gran carisma y también por la versatilidad que ha desarrollado como músico y artista en el tiempo.

Por RODRIGO CABRILLANA / Foto: ARCHIVO

Los Beatles sonaron desde que tengo memoria en mi casa, eran una institución en la discoteca habitual, por lo que almorzar escuchando sus canciones me resultaba de lo más común. Composiciones sofisticadas como “Eleanor Rigby” con mucho jolgorio musical como “Birthday” o llanamente emotivas como “Let It Be”, tenían un trasfondo que, si bien era muy sensitivo y anímico para cualquier oyente que las apreciara en una escucha, siempre existió una canción que me llamaba mucho la atención por su ingenuidad y por sus texturas sonoras casi infantiles: “Yellow Submarine”. Tema que era cantado por la voz de Ringo Starr, baterista emblema de “Los 4 de Liverpool”.

Es más, cómo sería de popular ese tema, que, en España, existe incluso un equipo de fútbol, Villarreal, que se le denomina como “el Submarino Amarillo”, por el color de su uniforme, el amarillo, que se relaciona directamente a la canción que canta Starr.

De hecho, siempre le preguntaba a mamá porqué Ringo no interpretaba más canciones. Y con el tiempo fui descubriendo que también existían grabaciones de Starr con “Octopus’s Garden”, “I Wanna Be Your Man”, “What Goes On”, “Boys”, “Good Night” y hasta “With a Little Help From My Friends”. Esta última donde Ringo canta asumiendo el papel de Billy Shears, el líder de la banda ficticia Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Y a eso sumarle su carrera vasta como solista y colaboraciones con otros músicos. En resumen, un baterista con un estilo único.

Pero Richard Starkey antes de ser mundialmente famoso, tuvo un largo periplo para llegar a la banda que lo catapultaría a la popularidad. Para empezar, nació en uno de los lugares más modestos de la ciudad portuaria de Liverpool, en Inglaterra. Sufrió constantes problemas de salud durante su niñez que, inclusive, lo llevaron a estar hospitalizado. Sin embargo, una vez recuperado comenzó a trabajar cumpliendo labores menores en la empresa de ferrocarriles británicos donde no duró mucho tiempo, debido a que no superaba los exámenes médicos. Por ese motivo, debió realizar otras ocupaciones como ayudante, hasta que llegó la fiebre del skiffle a las islas británicas, lo que impulsó a Starkey a formar una banda con su amigo de esos años, Eddie Clayton.

En 1957 pudo tener al fin un kit de batería y con el tiempo llegó a tocar en uno de los grupos más importantes de Liverpool, como era Rory Storm & The Hurricanes. En esa banda fue donde Starkey pasó a ser Ringo Starr, por los anillos que solía llevar en los dedos de sus manos. Y también, porque en los momentos en que ejecutaba los solos de batería, se le presentaba como “Starr Time” (tiempo estelar).

En 1960, en una gira en Hamburgo, Alemania, fue que Ringo se encontró con los Beatles, quienes inmediatamente le tomaron aprecio e incluso lo invitaron a tocar con ellos en perjuicio de Pete Best. El batería original de los Beatles, que luego sería expulsado del proyecto y reemplazado inmediatamente por Starr, que tenía una forma muy particular de tocar la batería.

El resto, es historia, pero fue también la versatilidad de Ringo, lo que sedujo a The Beatles a que pasara a ser parte oficial de la alineación. Porque con el tiempo, no solamente tocaría brillantemente su instrumento o se haría parte de las percusiones, sino que también compondría e incluso cantaría algunas de las canciones más famosas de la agrupación. Las que mayormente eran compuestas por la dupla creativa Lennon-McCartney.

Ringo Starr, en sus años en Los Beatles.

En Estados Unidos Starr, incluso, llegó a ser el más querido por los fans, debido a su extraordinario carisma, muy pasional y ocurrente. Siempre fue el que ayudaba a bajar las tensiones en la banda, con su paciente sonrisa. Además, que era amigo de todos.

En su instrumento es un innovador. Starr siendo zurdo, siempre buscó las formas de sacar el mejor provecho en la batería. De hecho, desarrolló técnicas para tocar una batería para diestros, golpeaba también los tambores con mucha efusividad y fue también uno de los primeros bateristas en colocar la batería en una plataforma que la elevara del piso. De esta manera, su figura se volvería más visible en los conciertos para sus seguidores, en una época donde los bateristas por lo general ocupaban un segundo plano en sus agrupaciones.

Asimismo, se consideraba a Ringo como un metrónomo, con una precisión impresionante para llevar el ritmo de la batería. Su compás era de una gran perfección, buscando los mismos músicos de la banda su apoyo en él, cuando en los ruidosos conciertos ensordecidos por sus fans, les costaba incluso escucharse a sí mismos en los temas que interpretaban. No obstante, el voltearse a observar a Ringo, sabían el momento exacto de la canción que estaban tocando y así evitaban cometer errores garrafales en el escenario.

Por otro lado, y como ya hicimos mención, Ringo comenzó a incursionar en la composición, y eso ya lo hizo diferente a todos sus colegas. Escribió canciones y creaba partes de baterías que apoyaban inclusive los riffs y melodías que sus demás compañeros en The Beatles traían a la banda. Era un potencial creativo.

Una mañana de 2014 conversando en una pastelería de Concepción, con Francisco Molina, actual batería de Los Tres, me dejó en claro porqué Ringo era uno de sus referentes directos en el instrumento. Y es sencillamente porque el Groove de Ringo, no lo tiene nadie más. Con su estilo musical propio y enérgico se desmarca de todos. Es “el puto amo” del rock & roll en los tambores. Y si uno de los bateristas más destacados y prestigiosos de la escena chilena lo afirma, su buena razón tiene. Felices 84, Ringo, sigue regalándonos muchas más canciones y conciertos.

RODRIGO CABRILLANA

(Santiago, 1978), es profesor con un magíster en Literatura (Usach) y escritor de crónica musical. Ha publicado diversos libros sobre música chilena y actualmente graba y produce, en conjunto con la radio del Centro Cultural de España en Santiago, el podcast “Noches de Rock & Roll”, basado en la cultura musical de Concepción.