Columna de Sergio Gilbert: Marko Biskupovic o la hora de salvar los muebles

La labor de Biskupovic como gerente de selecciones nacionales de la Federación no alcanzará a ser evaluada como corresponde porque hace unos días renunció al cargo porque aceptó una oferta para ir a trabajar al Spartak de Moscú

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Por Sergio Gilbert
Actualizado el 17 de abril de 2025 - 1:33 pm

Biskupovic pasó sin pena ni gloria por la gerencia de selecciones / Foto: ARCHIVO RADIO ADN

El nombre de Marko Biskupovic puede que a la gran mayoría de la gente no le diga mucho.

A los más futboleros, sí.

Fue un jugador -zaguero central- formado en las divisiones inferiores de Universidad Católica, pero no hizo gran carrera en el club cruzado. Pese a que estuvo en el primer equipo entre 2011 y 2015 (tuvo un paso anterior a ello en Puerto Montt, en calidad de préstamo) y que jugó en total 87 partidos entre torneo local, Copa Chile y copas internacionales, no se consolidó y tras una grave lesión que lo dejó ocho meses fuera de la acción competitiva, fue dejado libre (el DT Mario Salas no lo consideró en el plantel) y partió a probar suerte a Suecia, al Kalmar FF, aprovechando que tiene pasaporte comunitario.

Ahí, tras 50 partidos, tampoco hizo gran historia, y volvió a Chile para quemar sus últimos cartuchos en Unión La Calera, Deportes La Serena y finalmente Magallanes, club donde decidió ponerle fin a su carrera.

Cambio de giro

Claro, Biskupovic, consciente de que era complicado tener una carrera exitosa como jugador, legítimamente se enfocó en permanecer en la actividad en otra vertiente y se preparó tomando cursos.

Y de repente, casi sorpresivamente, apareció en la Federación de Fútbol de Chile realizando labores de scouting.

Pero su carrera avanzó rápido y hace casi un año, tras el despido de Rodrigo Robles, asumió -también sorpresivamente- el cargo de gerente de selecciones nacionales. Puede que haya sido el hombre indicado, pero, de verdad, su designación pareció concretarse porque estaba a mano.

Deja el cargo botado

El tema es que la labor de Biskupovic no alcanzará a ser evaluada como corresponde porque hace unos días renunció al cargo porque aceptó una oferta para ir a trabajar al Spartak de Moscú, tras un llamado del español Francis Cagigao, ex director deportivo de las selecciones nacionales.

¿Qué tiene de malo eso?

Que Marko Biskupovic deja el cargo en la Federación en un momento decisivo de la selección adulta en su (lejana) intención de llegar al Mundial 2026.

No parece una determinación atinada desde el punto de vista del compromiso profesional que Biskupovic teóricamente tomó al asumir hace un año.

La ceguera de Milad

Claro, el presidente de la Federación, Pablo Milad, no le ve nada lamentable al tema. Más bien, en un afán de tratar de pasar un gol a los despistados, dijo que “es un halago para nosotros que una institución tan importante como el Spartak ponga los ojos en él, valorando su trabajo. Muchas veces te valoran más afuera que adentro”, dijo el curicano, aunque todos sabemos que es el dirigente más ineficiente que ha tenido el fútbol chileno en décadas, lo que refleja que no tiene cómo justificar que un empleado de importancia se le vaya en plena crisis.

No, no es una buena señal la renuncia de Biskupovic.

Da a entender que acá no hay proyectos que sean interesantes y que trabajar hoy en el y por el fútbol chileno no es motivante para nadie. Es un eventual pituto y nada más.

Así estamos.

El incendio de esta casa que se llama fútbol chileno es inminente.

Y Biskupovic lo que hace, simplemente, es tratar de salvar algunos muebles antes de que todo quede reducido a cenizas.