¿De dónde sacó Colo Colo que podía armar una fiesta?

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Por Eduardo Bruna
Actualizado el 2 de septiembre de 2019 - 12:18 am

Ante la expectativa del gol 216 de Paredes, Blanco y Negro preparó toda una parafernalia con tarima, fuegos articiales y hasta un helicóptero. Cobresal, sin embargo, se hizo un picnic con el “Cacique”, dejando en claro que el cuadro que dirige Mario Salas es, en este momento, el peor equipo de nuestro mediocre campeonato.

Si alguna duda quedaba de que en este momento Colo Colo es el peor equipo del Torneo Nacional, su inapelable derrota por 2-0 frente a Cobresal, en el estadio Monumental, debe haberlas despejado de plano.

Porque aparte de no jugar a nada, de contar con un equipo absolutamente mediocre y plagado de pataduras, cae lánguida y penosamente ante un rival que no en vano lucha por escapar de las últimas posiciones de la tabla. Que se entienda: no estamos apelando al manido “no corren, no mojan la camiseta” que constituye el argumento preferido -y muchas veces único- de aquellos que, aparte de no tener la más mínima idea de qué se trata esto, piensan que el fútbol es una cuestión de simple voluntarismo.

Estamos aludiendo a una falta absoluta de actitud y de rebeldía frente a un cuadro contrario que te somete todo el partido con el simple expediente de mover el balón con criterio. Porque aparte de no crear nada positivo en 90 minutos de juego, Colo Colo carece además de ese fuego interior que te impele a luchar a muerte por la posesión de la pelota, a marcar sin pausas en todos los sectores de la cancha.

El Colo Colo de Mario Salas no sólo juega mal, horriblemente mal, sino que ni siquiera tiene capacidad y orden para al menos defender acertadamente, ya que de medio campo hacia arriba el panorama es absolutamente desolador.

Lo más patético de todo, es que al Monumental asistieron casi 35 mil personas para ver un bodrio intragable de su equipo. Que los regentes de Blanco y Negro, que al parecer viven en un mundo de fantasía, tenían toda una parafernalia preparada en el caso de que Esteban Paredes anotara y, con su gol 216, pulverizara para siempre el legendario record de “Chamaco”.

Una tarima, fuegos artificiales, y hasta un helicóptero, estaban dispuestos para una fiesta que sería por todo lo alto de producirse el magno acontecimiento.

Ocurrió que no sólo Paredes no anotó, sino que, como viene siendo preocupantemente una costumbre, tampoco fue aporte en un equipo que ni aunque se propusiera jugar tan mal podría lograrlo tan fácilmente.

Paredes, en todo caso, no fue el único “villano” de esta nueva noche negra del cuadro popular. Lo cierto es que no se salvó nadie, salvo el meta Cortés, que ninguna responsabilidad tuvo en los goles. El fondo albo, con jugadores lentos y que para colmo no anticipan (o acaso por eso mismo), viene marcando horrible y creándose además un nudo en cada salida. Si a eso se le suma un mediocampo absolutamente ineficaz, no cuesta mucho entender que los de arriba tendrían que ser verdaderos genios para agarrar alguna con ventaja.

Y como claramente no lo son, terminan dando pena.

Rossi quita y entrega, generalmente corto, pero a Suazo al parecer se le olvidó lo poco que jugaba y Villanueva está claro que carece de la más mínima aptitud para transformarse en el conductor de un equipo como Colo Colo, que en ese puesto y a través de la historia siempre tuvo jugadores notables.

El resultado es que los volantes no entregan nunca una pelota limpia. Lo de ello son casi siempre balonazos “a la guerra”, a lo que salga. Ni hablar de un pase con ventaja, que rompa líneas…

Bolados, de interesante partido frente a Palestino, al parecer recuperó la memoria: volvió a ser el alero intrascendente, que no desborda nunca. Y Costa, que una vez más fue elegido por Salas como titular, en detrimento de Mouche, debe ser el jugador más enredado y poco claro que haya pisado alguna vez una cancha nacional.

Frente a ese equipo absolutamente inoperante, Cobresal a ratos se dio un festín. Iban apenas cuatro minutos de juego cuando un largo centro de Jorquera, desde la izquierda, fue conectado de cabeza por la derecha por un Reynero que apareció absolutamente solitario. ¿Dónde estaba Opazo? Llegó corriendo cuando ya la conquista “minera” se había concretado.

A favor de ese tempranero gol, Cobresal vio reforzadas sus convicciones. Seguramente habían visto jugar a Colo Colo y tenían claro que, más allá de su increíble ubicación como sublíder, como equipo es una murga. Y tan poco fue el respeto que le tenían al “Cacique”, que el cuadro de Huerta salió a jugar de igual a igual, renunciando a refugiarse en campo propio como solían hacer en otros tiempos los equipos que llegaban al Monumental.

El partido se definió a los 77 minutos, con otro gol de Reynero ante gran pase de Cañete, pero lo cierto es que Cobresal pudo haber liquidado mucho más temprano. Fue cuando, en el minuto 33, Reynero aprovechó la enésima ida al piso absurda de Costa para capturar el balón y meter el pase largo. Barroso, que claramente ya no es el mismo de antes, falló groseramente en interceptar esa pelota, permitiendo la escapada en solitario de Gaete, que desvió increíblemente su remate junto a un poste frente a un Cortés que salía a achicar a la desesperada.

Una vez más, ante un equipo que si jugara como jugó seguramente estaría mucho mejor ubicado, Colo Colo dio vergüenza y pena. Porque no tiene juego y mucho menos jugadores. Mouche, ingresado para la segunda etapa, tampoco fue aporte, como tampoco lo fueron, en lo más mínimo, Parraguez y Alarcón, los otros dos ingresados por Mario Salas cuando vio que su equipo no daba pie con bola.

Afortunadamente, Paredes no anotó. Celebrarlo como jugador record luego de una derrota incluso humillante, habría sido un despropósito. Blanco y Negro tuvo que guardarse la tarima, el helicóptero y los fuegos artificiales.

Después de lo visto en el Monumental, con una hinchada cada vez más harta de un equipo incapaz de producir nada, ¿queda alguna duda de que este Colo Colo es de lo peor que se ha podido ver en muchos, pero muchos años?

PORMENORES

Torneo Nacional. Fecha vigésima.

Estadio: Monumental.

Público: 33.671 espectadores.

Arbitro: César Deischler.

COLO COLO: Cortés; Campos, Barroso, Insaurralde, Opazo; Villanueva (75’ Alarcón), Rossi, Suazo (46’ Mouche); Bolados, Paredes, Costa (65’ Parraguez).

COBRESAL: López; Filla, Godoy, González, Jorquera; Farías, Ureña, Cañete; Reynero (83’ Céspedes), Villagra (61’ Muñoz) y Gaete (50’ Poblete).

GOLES: Reynero, a los 4’ (cabeza) y 77’. Tarjetas amarillas: en Colo Colo, Insaurralde y Villanueva; en Cobresal, Farías, Reynero y Ca