Bélgica estuvo ad portas del fracaso: sobre la hora le ganó a Japón

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Por Marco Sotomayor
Actualizado el 2 de julio de 2018 - 10:30 pm

El cuadro europeo, que ganó invicto la fase de grupo, casi queda a la vera del camino ante un cuadro nipón ordenado y con poder de fuego. De hecho, los orientales lo ganaban por 2-0 hasta el minuto 69. A partir de ahí, los «Diablos Rojos» se reencontraron con la contundencia y terminaron imponiéndose 3-2.

Era otra sorpresa de alto tonelaje. Tal vez no al nivel de las eliminaciones de España, Alemania y Argentina, pero que igual hubiese generado un fuerte desconcierto en el sorpresivo desarrollo que ha tenido Rusia 2018.

Bélgica entró al Arena Rostov sólido, invicto, con un gran registro ofensivo y uno de los goleadores del certamen: Romelu Lukaku.

Al frente, una escuadra japonesa que sólo clasificó a octavos por la regla del fair play (menos tarjetas amarillas que Senegal), mostrando un fútbol rápido, mayormente de contra y con esa ingenuidad de los países que no tienen gran tradición futbolística mundial.

Ya los primeros 45 minutos motivaron cierto grado de asombro, pues Bélgica se vio torpe, aletargada, anticipada por su rival y recurriendo a un fútbol a ras de piso en los escasos espacios que dejaba su rival, con Witsel, De Bruyne, Hazard, Carrasco y un Lukaku, jugando de espaldas al arco (es decir, en la peor posición posible para un delantero que no tiene un giro rápido ni gran habilidad con los pies).

El primer tiempo terminó 0-0, con escasa posibilidades de gol (Lukaku y Kompani tuvieron las más claras) y con dejo de decepción hacia la propuesta de los europeos.

La segunda etapa fue diametralmente opuesta: antes de los 10 minutos, Japón ya ganaba por 2-0 y, a pesar de un palo de Hazard tras la apertura de la cuenta, Bélgica parecía un boxeador groggy, mirando el cronómetro con la esperanza de escuchar la campana de fin del round.

Sin embargo, se «avispó» el técnico español Martínez: hizo ingresar a Fellaini y a Chandli, y ordenó un «bombardeo aéreo» y sistemático sobre el área japonesa (¿por qué no lo hizo antes?).

Vertonghen descontó con un testazo muy afortunado, pues el central buscaba pivotear y no clavar la pelota a la espalda del buen meta Kawashima; Fellaini aprovechó su metro 90 y tantos para colocar el empate, con otro cabezazo (esta vez, en área chica) y, ya en los descuentos, cuando Japón atacaba (sí, los orientales se la jugaron hasta el final), uno de los mejores contraataque que hemos visto en el Mundial derivó en el 3-2 definitivo.

La jugada se inició en un córner favorable a japón. Atajó Courtois, quien cedió rápidamente a De Bruyne. Prolongación a la derecha, donde Meunier recibió sin marca y metió un centro rasante. Lukaku hizo una pantalla y, libre, por el medio del área, a pareció Chandli para colocar los festejos y la clasificación roja.

Entendible el júbilo de los europeos, que dieron vuelta un resultado que parecía imposible de revertir, pero que dejó a Bélgica sumida en muchas incertidumbres de cara al duelo de octavos de final, ni más menos frente a Brasil.

En esa instancia y ante ese rival, cualquier error significará la eliminación.

Pormenores:

ESTADIO: Rostov Arena, de Rostov.
ÁRBITRO: Malang Diedhiou (Senegal)
PÚBLICO: 45 mil personas, aproximadamente.

BÉLGICA: Courtois; Alderweireld, Kompany y Vertonghen; Meunier, Witsel, De Bruyne y Carrasco (64′, Chadli); Mertens (64′, Fellaini), Lukaku y Hazard. DT: Roberto Martínez.

JAPÓN: Kawashima; Sakai, Yoshida, Shoji y Nagatomo; Hasebe y Shibasaki (80′, Honda); Haraguchi (80′, Yamaguchi), Kagawa y Takashi; Osako. DT: Akira Sashino.

GOLES: 0-1, 47′ Haraguchi (J); 0-2, 52′ Takashi (J); 69′, 1-2 Vertonghen (B), de cabeza; 2-2, 73′ Fellaini (B), de cabeza; 3-2, 90’+4′ Chadli (B).

TARJETA AMARILLA: Shibasaki (J).