Columna de José Miguel Ortiz: El desastre total en medio de la decepción ultra rápida

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Por José Miguel Ortiz Vera
Actualizado el 15 de diciembre de 2023 - 10:05 am

Hoy vivimos una completa debacle, la podredumbre del descaro y la corrupción por todos lados. ¿Cuándo se pudrió todo?

Por JOSÉ MIGUEL ORTIZ VERA / Foto: ARCHIVO

Poderoso señor Don Dinero. Eso lo hemos visto en toda su crudeza en estos últimos meses. Mientras escribo, la televisión transmite la audiencia de formalización a Daniel Andrade (ex pareja de la diputada del Frente Amplio, Catalina Pérez) y Carlos Contreras (ex seremi en Antofagasta ).

Llegaron esposados al tribunal, como cualquier delincuente. Se trata de militantes y adherentes de un movimiento político que en menos de siete años llegó a La Moneda con un masivo apoyo, encarnando la renovación de la acción pública, la esperanza, nuevas y mejores prácticas, mayor transparencia e, incluso, una “superioridad moral” en relación a sus antecesores, los viejos dinosaurios de la política chilena.

Consultado por los periodistas, el Presidente Boric se adelantó en decir que se persigue toda la delincuencia: la clásica del hampa, las bandas delictuales y la de funcionarios públicos que se coluden para defraudar las arcas fiscales.

En esta última categoría están los bullados casos Convenios, “Lencería” en la Gobernación Regional del Biobío, los de la Araucanía, Los Lagos y un muy largo y abultado etcétera. Patrón común: intención deliberada de defraudar al Fisco, engañar, falsificar, robar la plata que pertenece a todos los chilenos.

Es para llorar a mares. En algún momento lejano de la historia de Chile, los políticos eran “honorables”. Muchos Presidentes y parlamentarios se iban más pobres de lo que llegaron a dichos cargos. Aunque usted no lo crea.

El ex Presidente Salvador Allende nunca robó nada; Jorge Alessandri caminaba desde su departamento a La Moneda, Frei Montalva no se movió de su casa de calle Hindenburg, donde, incluso, recibió la visita de la reina Isabel de Inglaterra; Patricio Aylwin siempre vivió en su casa de Providencia y le gustaba manejar su propio auto y se vestía según los gustos de su esposa, sin ostentación de nada.

Sí señores, así era Chile.

Hoy vivimos la debacle total, la podredumbre del descaro y la corrupción por todos lados. ¿Cuándo se pudrió todo? Cuando se visualizó que la política ya no era una acción humana por buscar el bien común, para mejorar la calidad de vida de la gente, sino que se transformó en un negociado más, en una manera de hacer la trampa, de lograr recursos con poco esfuerzo y mucha sinvergüenzura.

Esta generación que venía a mejorar todo, aprendió demasiado rápido las malas artes, sin ningún pudor.

¿Qué nos queda? Revisitar las buenas costumbres, mejorar los estándares éticos y morales de quienes entran a la actividad pública, dar mayor espacio e importancia a la necesaria labor del periodismo, porque recordemos que esto estalla en la investigación de un medio de comunicación digital de Antofagasta, que, a estas alturas, ya merece un reconocimiento nacional.

En otras palabras, hacer lo correcto y, por ende, recorrer el camino largo y sacrificado.