Colo Colo: ganar en Calama dejó de ser un trauma
El cuadro popular dio un importante paso para llegar a semifinales de la Copa Chile al vencer por 2-1 a Cobreloa en el estadio “Zorros del Desierto”. Lejanos parecen esos tiempos en que el Cacique entraba al reducto calameño prácticamente derrotado de antemano.
Un paso importante, aunque no decisiv, dio Colo Colo para pasar a semifinalesde la Copa Chile, luego de vencer por 2-1 a Cobreloa en el estadio “Zorros del Desierto” de Calama.
Lo que antes era tarea prácticamente imposible para el Cacique, esto es, ganarle al elenco loíno en su cancha, hace tiempo dejó de serlo. Considerando, además, la condición de Cobreloa ahora como cuadro de la Primera “B”, y el alza en el juego que ha venido evidenciando el cuadro de Pablo Guede, puede decirse que el resultado respondió plenamente a la lógica.
Ello no quiere decir que el triunfo albo haya sido cómodo ni fácil. Cambiando varias piezas en relación al cuadro que venía actuando como titular, el estratega del Cacique optó por no exigir en demasía a jugadores que, como Esteban Paredes, por ejemplo, parecen ya no estar para una seguidilla de partidos a mitad de semana.
Y si bien Colo Colo mantuvo su estructura defensiva, echó de menos el aporte de los titulares. Ríos no era capaz de hacer olvidar al goleador y el aporte de Suazo, por la banda izquierda del Cacique, perdía trascendencia cuando era su cuadro quien pasaba a la ofensiva.
La presencia de Araya en el mediocampo, además, se justificó plenamente cuando el volante debía salir a marcar y a cortar juego, pero su presencia estaba lejos de hacer olvidar al Pajarito Valdés cuando se trataba de elegir al compañero mejor ubicado o intentar un pase con ventaja.
Dentro de sus limitaciones, Cobreloa no desentonaba. Movía la pelota con criterio y cierta precisión hasta tres cuartos de cancha, pero era incapaz de superar el cerco albo, en que Zaldivia, Barroso y Baeza se expedían sin necesidad de exigirse demasiado.
Que la primera etapa concluyera con un empate a cero aburrido y sin brillo, no podía extrañar a nadie. Había un cuadro que, buscando un poco más, como Colo Colo, carecía de recursos para vulnerar la portería de Cacace. Por contraste, Cobreloa veía diluirse una y otra vez sus intentonas. Salvo un remate frente al cual Villar utilizó sus brazos para rechazar al mejor estilo de un jugador de voleibol, el fondo albo no pasaba zozobras.
El partido tomó un giro drástico a poco de su reanudación. Pavez cortó una combinación en mitad de cancha con un cabezazo que resultó en un excelente pase profundo para Rivero. El uruguayo aprovechó lo mal parada que quedó la defensa loína para emprender una veloz carrera que culminó con un tiro rasante y tan ajustado que primero dio en la base del poste antes de irse a las mallas.
Obligado a buscar el partido, Cobreloa abandonó su juego bien tramado pero al cabo anodino y sin mayor sorpresa. Comenzó a martillar sobre el área alba y fue el volante Jara quien, a los 55 minutos, dio la primera campanada de alerta, con un violento remate que Villar desvió en última instancia.
Pocos minutos después,Cobreloa encontró premio a sus afanes. Tras un tiro de esquina, Silva metió el balón al área, la pelota sobró a la defensa alba y por la derecha apareció Cornejo para rendir tributo a la memoria de su padre con una volea preciosa que hizo explotar el “Zorros del Desierto”.
A esas alturas, Pablo Guede ya había entendido que necesitaba de sus mejores hombres si quería ganar el partido. A los tempraneros ingresos en el segundo tiempo de Paredes y de Rodríguez, este último obligado por la lesión sufrida por Barroso, sumó por la banda derecha a Luis Pedro Figueroa, en reemplazo de un Ríos que nunca había sido aporte.
Con su mejor gente en la cancha, Colo Colo producía ofensivamente más de lo que era capaz de proponer Cobreloa en campo contrario. Una media vuelta de Fernández obligó al meta Cacace a ir abajo cuando ya la pelota se colaba y al minuto de esa jugada Paredes quiso hacer el gol de la noche cuando, sin ángulo, se la tiró por encima al arquero. Con la punta de los dedos, Cacace evitó la conquista enviándola al tiro de esquina.
Y aunque Parra había elevado desde buena posición tras un centro de Jiménez, estaba siempre Colo Colo más cerca del desequilibrio. Que llegó a tres minutos del final, cuando Fernández y Paredes tocaron limpiamente a la entrada del área y el goleador cedió a la izquierda, para un Martín Rodríguez que llegaba completamente destapado. El zurdazo de este batió a Cacace y quedó en claro, una vez más, que para Colo Colo el jugar y ganar en Calama dejó de ser un trauma.
PORMENORES
Fase de cuartos de final. Copa Chile.
Estadio: “Zorros del Desierto”, de Calama.
Público: 8.482 espectadores.
Arbitro: Julio Bascuñán.
COBRELOA: Cacace; Cornejo (78´ Contreras), Hurtado, Ormazábal, Gomes; López; Parra, Sanhueza, Silva (69´ Jiménez); Jara (57´ Barboza), Monreal.
COLO COLO: Villar; Zaldivia, Barroso (59´ Rodríguez), Baeza; Fierro, Pavez, Araya, Suazo; Fernández; Ríos (72´ Figueroa) y Rivero (57´ Paredes).
Goles: Para Colo Colo, Rivero a los 50´ y Rodríguez a los 87´. Para Cobreloa, Cornejo a los 67´.
Tarjetas amarillas: En Cobreloa, Hurtado y Barboza.
