Henry Kissinger cumple 100 años: un siglo de intrigas y sombras
Astuto estadista, brillante negociador, increíble Nobel de la Paz, mentiroso, cínico, ególatra, criminal de guerra y arrogante insufrible. El ex secretario de Estado de Estados Unidos es todo eso a la vez, y más…
Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: ARCHIVO
Henry Kissinger, ex consejero de Seguridad Nacional y ex secretario de Estado de Estados Unidos, cumple hoy 100 años. Un siglo en el que ha sido acusado de casi todo y no ha cumplido condena por nada. Amado, idolatrado, temido y odiado, se desenvolvió en el mundo diplomático con la elegancia de una gacela, la agresividad de un tigre y la sangre fría de una serpiente.
Aclamado por buena parte de los medios de comunicación y premio Nobel de la Paz en 1973, fue en realidad responsable de graves crímenes en contra de civiles desarmados con incruentas e impunes masacres en Camboya en los setentas, e instigador del Golpe de Estado que dejó a Chile en poder del tirano Augusto Pinochet.
Astuto estadista, brillante negociador, rey de la mentira y el engaño, cínico, ególatra y arrogante insufrible. El ex secretario de Estado de Estados Unidos durante las presidencias de Richard Nixon y Gerald Ford, entre 1969 y 1977, es todo eso a la vez, y mucho más.
Kissinger ocupaba el cargo de Consejero de Seguridad Nacional de Nixon cuando aprobó una serie de incursiones aéreas y terrestres contra las aldeas camboyanas limítrofes con el sur de Vietnam. En 2003, en su libro “Ending the Vietnam war”, Kissinger afirmó que estas operaciones habían provocado la muerte de 50 mil personas. Sin embargo, según documentos obtenidos y publicados por The Intercept, las víctimas reales fueron más de 150 mil.
Entre 1965 y 1973 se llevaron a cabo más de 231 mil bombardeos sobre Camboya. Entre 1969 y 1973, mientras Kissinger era consejero de seguridad, aviones estadounidenses lanzaron 500 mil o más toneladas de municiones, equivalente a unas tres veces lo que se cometió en los bombardeos contra Japón en la Segunda Guerra Mundial, asevera la investigación.
Con motivo de su natalicio, el Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicó esta semana documentos desclasificados en los que se detalla un encuentro secreto entre Kissinger y Pinochet sostenida en Santiago en 1976, donde el estadounidense le dice: “Queremos ayudarlo, no perjudicarlo. Simpatizamos con lo que están tratando de hacer aquí, pues (usted) hizo un gran servicio a Occidente al derrocar a Allende”.
“Mi evaluación es que usted es víctima de todos los grupos de izquierda del mundo y que su mayor pecado fue derrocar a un gobierno que se estaba volviendo comunista”, agregó.
Durante la conversación, Kissinger insistió al dictador que sería “de gran ayuda” si anunciase medidas para favorecer los derechos humanos. Y Pinochet le respondió: “El país está volviendo a la institucionalización paso a paso. Pero constantemente estamos siendo atacados por los democratacristianos. Tienen una voz fuerte en Washington, como Orlando Letelier”.
En septiembre de ese año, Letelier fue asesinado en Washington con una bomba adosada a su coche. Las autoridades estadounidenses tardaron años en reconocer que Pinochet ordenó su muerte.
Peter Kornbluh, analista de Seguridad Nacional, señala al respecto que “todos hablan del legado de Kissinger por su centenario. Ese legado son las transcripciones de estas grabaciones, la verdadera evidencia del lado oscuro de su impacto en el mundo. Estos documentos nos lo recuerdan. Son como haber tenido una mosca en la pared de su oficina escuchando lo que se hablaba”.
Contribuyó al fin de la guerra de Vietnam, a lograr una distensión con la entonces Unión Soviética, abrir las relaciones con China, y derrocar a líderes elegidos democráticamente y a redibujar las fronteras de varios países.
Kissinger argumentaba que una negociación era necesaria para evitar guerras, y el propio Kissinger ha acuñado su pensamiento sobre el conflicto en una cruda y antigua fórmula: “El fin justifica los medios”.
Tras dejar su carrera, siguió asesorando a presidentes estadounidenses; el más reciente, Donald Trump. Además, ha formado parte de numerosos consejos asesores corporativos y gubernamentales, y ha escrito varios best sellers sobre historia y diplomacia.
Porque, pese a todo, su fama y éxito nunca se vieron afectados por estos hechos y nunca fue llamado a declarar ante tribunales. Ni una sola vez, como un buen y astuto zorro.
