No es “mufa” lo que persigue a Colo Colo

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Por Eduardo Bruna
Actualizado el 24 de septiembre de 2016 - 4:06 pm

El Cacique completó cuatro fechas sin ganar en su estadio, a pesar de haber superado en toda la línea a Wanderers durante el primer tiempo. El problema es que no anota lo que debiera por búsqueda y volumen ofensivo y, en cambio, su valla cae ante la menor desaplicación. Es de esperar que, tras este triste empate a un gol, Guede no convoque ahora a brujos y chamanes.

Colo Colo sigue sin poder ganar en el estadio Monumental tras empatar a un gol frente a Wanderers y el análisis simplista sería apelar a razones esotéricas para abordar este nuevo chasco albo. Siguiendo el curioso razonamiento de su técnico, Pablo Guede, que durante la semana hizo lavar el camarín con vinagre y ordenó poner matitas de ruda en la cancha de entrenamiento para espantar las malas vibras, habría que decir que al Cacique, a pesar de todo, lo sigue persiguiendo la “mufa”.

Y es que, a pesar de haber hecho un buen partido durante un primer tiempo en que jugó como hasta ahora no lo había podido hacer durante el campeonato, obteniendo una ventaja mínima que pudo y debió ser superior, terminó una vez más resignando la victoria en un reducto al que, en vista de lo ocurrido hasta ahora, todos le perdieron el miedo.

El tema no deja de ser preocupante: Colo Colo, para seguir convida en la Copa Chile, necesita imperiosamente ganarle a Huachipato este martes, sólo que elpróximo fin de semana el compromiso esaún mayor, puesto que la hinchada del Cacique puede perdonar cualquier cosa, menos perder frente a una Universidad de Chile que por largos 16 años no ha sabido de alegrías en el reducto de Macul.

¿Mereció el triunfo Colo Colo? Por juego, ambición y oportunidades de gol, podría decirse que sí, sólo que en el fútbol no basta con hacer merecimientos. Hay que anotar goles y evitar los que pueden ser evitables en propia valla. Y ocurre que, por una u otra razón, el cuadro albo no sólo no los convierte en la proporción con que amenaza por ocasiones y volumen de juego, sino que basta la más leve distracción, cualquier desaplicación, para que el rival vulnere su pórtico.

Eso no es mala suerte. No es fruto de maleficios ni el producto de un verdadero complot arbitral, como sugirió además a mitad de semana su secretario técnico, Oscar Meneses. Son falencias futbolísticas que muestran con claridad que este Colo Colo exhibe demasiadas debilidades y falenciascomo para aspirar a algo más que a la campaña más que mediocre que está concretando en este torneo de triste desarrollo y seguramente destinado a quedar en el recuerdo por una pobre cosecha de puntos que pocas veces se ha registrado en su historia.

El compromiso ante el elenco porteño no era en el papel para nada fácil. Colo Colo había cosechado tres derrotas en línea en su cancha y el rival, por contraste, no sabía de caídas en condición de forastero. Sin embargo, producto de un notorio cambio de actitud, como lo fue marcar a partir de su propio terreno, y moviendo el balón con velocidad, profundidad y criterio, el Cacique abrió tempranamente la cuenta, cuando apenastranscurrían 13 minutos, evidenciando sobre el cuadro “caturro” una evidente e insoslayable superioridad.

Superado en todas las facetas del juego, Wanderers parecía encaminarse a una clara derrota. El problema es que esa clara superioridad alba, como viene ocurriendo en forma reiterada, no pudo expresarse en las cifras. Paredes vio frustrado el grito de gol ante una tapada providencial del meta Castellón y del rebote surgió el remate a quemarropa de Rivero que Parra repelió cuando el arco había quedado desguarnecido.

A poco de reanudado el encuentro en su segunda etapa, Paredes volvió a fallar frente a un gran pase de Rodríguez: elevó cuando las posibilidades de Castellón eran nulas.

Colo Colo lo pagó caro: al minuto, el lateral porteño Opazo ensayó la jugada profunda hasta ganar línea de fondo sin que ningún defensor albo pudiera neutralizarlo. Levantó la cabeza y metió el centro que Parraguez conectó con un cabezazo frente al cual Villar mostró manos de lana.

¿Culpa de Villar? Puede ser. ¿Pero dónde estaban los centrales para marcar a ese delantero rival que esperó el balón absolutamente solitario?

A partir de ese momento, Colo Colo comenzó poco a poco a desdibujarse. Es verdad que a los 57 minutos le anularon a Paredes un gol legítimo por una posición de adelanto inexistente, pero la jugada no habría pasado de la anécdota y a engrosar la lista de errores que se registran en cada partido si el propio Paredes hubiera hecho luego llegar su remate a las redes en lugar de estrellarlo contra el travesaño ante un gran pase profundo de Ríos. Y tampoco hubiera alcanzado mayor importancia si Rivero,en lugar de cerrar los ojos y pegarle como venía, hubiera tenido la frialdad suficiente para controlar el balón y elegir dónde ubicarlo. El prefirió pegarle de primera para redondear una incidencia tan insólita como poco frecuente: en la misma jugada el balón fue a dar dos veces contra el larguero.

Mientras Wanderers crecía, Colo Colo se iba por el tobogán. Absolutamente nublado y desdibujado, el Cacique empezó no sólo a chocar una y otra vez contra una defensa bien plantada (¿no es eso lo que hemos visto durante todo este campeonato?), sino que, fruto de la desesperación, entregó claros que hasta pudieron significarle la derrota.

A los 88 minutos, Farfán le robó increíblemente un balón al “Pajarito” Valdés, que no tuvo ninguna reacción para recepcionar un pase de Zaldivia, y eldelantero produjo un desparramo similar al que había provocado apenas minutos antes.

El pitazo final deGamboa, como es lógico, fue seguido por un ensordecedor silencio en el Monumental. Colo Colo, una vez más, no había podido quedarse con la victoria, sumando una nueva frustración que, en vista de lo que viene, caló hondo entre sus parciales.

Es de esperar que, en vista de lo ocurrido,a Guede no se le ocurra ahora hacer un sahumerio. Ni convocar a brujos y chamanes. A estas alturas lo único que le resta en seguir dándole tirones de orejas a sus dirigidos.

Por ineficaces y por pavos.

PORMENORES

Séptima fecha, Torneo de Apertura.
Estadio: Monumental.
Público: 13.336 espectadores.
Arbitro: Eduardo Gamboa.

COLO COLO: Villar; Zaldivia, Barroso, Baeza; Fierro (80´ Vilches), Pavez, Suazo; R. Fernández (68´ Valdés); Rivero, Paredes, Rodríguez (57´ Ríos).

WANDERERS: Castellón; Opazo, López, Parra, Pérez; García, Cuadra, M. Fernández (80´ Cisternas), Quiñónes (90´ Vásquez); Farfán y Parraguez (80´ Candia).

GOLES: Para Colo Colo, Rodríguez a los 13´; para Wanderers, Parraguez a los 54´ (cabezazo).

Tarjetas amarillas: En Colo Colo, Zaldivia; en Wanderers, Parra.