Bitácora del bicampeón: Bielsa, «Bichi», Bilardo y los birladores de Chile

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Por Daniel Pérez Pavez
Actualizado el 29 de junio de 2016 - 3:56 pm

La Roja conquistó su segunda Copa América en casi un año, después de vivir un siglo de frustraciones. Figuras, episodios y contratiempos se conjugan en el proceso de formación del gran equipo que soñaban los hinchas nacionales.

Pocas horas después de la coronación ya se apagan los neones de la fiesta en New Jersey, y en el fondo de la Copa América Centenario se decantan datos y emociones, balances y conclusiones, mientras el festejo permanece encendido en los rincones del país y un balcón de La Moneda espera convertirse en el escenario populista para consagrar públicamente a los “gladiadores” que clavaron la bandera nacional en la cima del continente.

Bitácora: al final del recorrido quedan nombres, personajes, episodios e hitos que articulan un recuento imprescindible para comprender el fenómeno de un cuadro que cuajó todas las ilusiones y que devino en campeón tras un proceso lento, complejo y perceptible en la cancha y en el tiempo.

Bielsa: sin desconocer el aporte histórico de técnicos que dejaron huella profunda como Fernando Riera, Luis Álamos y Luis Santibáñez -entre otros-, fue Marcelo Alberto Bielsa quien puso los pilares fundacionales de un ciclo que cambió la actitud de los jugadores y la propuesta colectiva de la Selección. Después, el controvertido Jorge Sampaoli y el sorprendente Juan Antonio Pizzi afianzaron las virtudes y terminaron de definir la nueva fisonomía futbolística de la Roja.

«Bichi»: Borghi vivió una etapa convulsionada, de ajuste futbolístico y sanciones disciplinarias, que al cabo no obtuvo repuestas en la cancha, ni fuera de ella logró la cohesión y respeto que merecía un DT de prestigio. Su “herencia” fue una frase que finalmente graficó la fuerza devastadora que en las crisis adquiere el camarín de Pinto Durán: “El jugador más bueno es el que te caga último».

Birladores: Sergio Jadue profitó de su gestión y de la organización de la Copa América 2015 y, casi como la crónica de una muerte anunciada, decidió escapar de la justicia la misma noche en que Chile enfrentaba a Uruguay por las Clasificatorias. Y, como siniestra paradoja, la Roja fue legítimo campeón en medio del mayor despojo institucional de su historia deportiva.

Bilardo, Menotti y Tite: ambos connotados técnicos argentinos y el nuevo seleccionador brasileño han reconocido la supremacía del equipo nacional en el torneo de Estados Unidos, coincidiendo en que “el juego de Chile es emblemático y son fuertes. Tal vez, el juego colectivo de Chile sea el mejor de América del Sur”, resumió el reemplazante de Dunga.

Bianual y bicentenario: Chile conquistó dos títulos de la Copa América en 358 días, o sea menos de un año. Con ello conserva su condición de campeón sudamericano hasta 2019 en Brasil, y ostentará el título centenario hasta la eventual disputa de un nuevo trofeo, en la Copa Bicentenario del 2116.

Bicampeones: Chile tuvo ocho jugadores en la selección ideal de la Centenario, según el criterio de la FIFA, pero su expresión de equipo formidable se tradujo en la perfección del 7-0 irrepetible sobre México. Contra Colombia mostró solidez superlativa y al equilibrio de su funcionamiento maduro le agregó la proverbial guapeza de todos en el épico triunfo final ante Argentina.

Bienvenida la gloria: la Roja acumula elogios mundiales, pero en contraste con esos fulgores la “casa” sigue revuelta, con un torneo depreciado y el imperativo de recuperar aquel prestigio institucional que dilapidaron algunos dirigentes que -parafraseando a Sampaoli- también profesaban el “amateurismo y el amor a la insignia”…