Columna de Sergio Gilbert: Esa zurda de Juan Carlos Orellana que era una caricia al alma

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Por Sergio Gilbert
Actualizado el 10 de noviembre de 2022 - 11:13 am

El ex puntero izquierdo que se hizo ídolo de un Colo Colo de pocos títulos, falleció a los 67 años. Pese a no figurar nunca en los grandes ránkings históricos, es una figura entrañable que ahora se convierte en una leyenda eterna.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: ARCHIVO

Juan Carlos Orellana ya no podía hablar y pesaba apenas 45 kilos. El ex puntero izquierdo hace casi un año estaba postrado producto del padecimiento de esclerosis lateral amiotrófica -enfermedad degenerativa conocida como ELA- y el “Zurdo de Barrancas” ya no podía comunicarse más que con la mirada, según contó en LUN hace un par de días su señora y compañera de toda la vida, María Angélica Riffo.

Cruel enfermedad la que se llevó a Orellana. Y rápida en su acción mortal.

En 2021 comenzó a bajar de peso sin aparente razón y la urgencia por un diagnóstico exacto lo obligó a la visita constante a diversos especialistas y a practicarse una cantidad eterna de exámenes. Sólo hasta que supo qué es lo que tenía, Juan Carlos Orellana dejó su pasión de adultez, que era enseñar en la escuelita de fútbol de Pudahuel, perteneciente a la Municipalidad, y que era su forma de seguir ligado a una pasión que fue, sin duda, el pilar de su vida y el motivo por lo cual será recordado siempre.

UN CRACK POCO VALORADO

Orellana comenzó a jugar profesionalmente en Green Cross de Temuco, pero su explosión y mejor rendimiento lo tuvo en Colo Colo.

No fue fácil su llegada al Cacique, según él mismo contó alguna vez. El presidente del club, Héctor Gálvez, conocido por ser de aquellos que cuidaba cada peso, intentó seducir al zurdo de irse a Colo Colo más por los pergaminos y la popularidad del club que por una oferta suculenta. Orellana no cayó en el juego y estiró la cuerda hasta que Gálvez cedió y logró llevar al zurdo quien, ese año (1974), fue incluido por el DT Luis Álamos -el mismo que lo pidió para el club albo- en la pre nómina de la selección nacional que iría al Mundial de Alemania.

Orellana no jugó la Copa del Mundo, pero de inmediato logró ser titular en Colo Colo. El club, que el año anterior había logrado ser subcampeón de la Copa Libertadores, vendió a sus principales figuras con el objetivo de construir su estadio y por ello es que jóvenes como Orellana, Julio Crisosto (llegado desde la UC) y Miguel Ángel Gamboa (venido de Lota Schwager) comenzaron a ser figuras esenciales del equipo.

El “Zurdo de Barrancas” se consolidó y estuvo hasta 1980 jugando en el club albo. No fue ésa, sin embargo, una buena era para Colo Colo en cuanto a títulos ya que con Orellana en el equipo, los albos sólo lograron la Copa Chile de 1974, y el Torneo Nacional de 1979.

Pese a ello, Orellana quedó en el corazón de los colocolinos por varios hitos.

Por ejemplo, en 1975, el zurdo fue protagonista en la acelerada y poco lógica inauguración del estadio Pedrero (hoy Monumental) al convertir el primer gol de Colo Colo en el reducto en un partido oficial (ante Aviación).

En 1977, en tanto, cuando ya conformaba un ataque de temer con Héctor “Mané” Ponce por la derecha, Julio Crisosto por el centro y él por la punta izquierda, se mandó un golazo de tiro libre de antología en la liguilla a la Copa Libertadores frente a Universidad de Chile. Su misil fue desde el centro mismo de la cancha y a un ángulo imposible para el arquero Hugo Carballo.

En 1978, en tanto, la zurda de Orellana fue protagonista de un gol olímpico a Palestino, en el partido en que los árabes, ese año con Elías Figueroa comandando el equipo se consagraron campeones del torneo.

¿Algo más? Claro que sí. En 1979, cuando los albos fueron campeones, lograron vencer a Cobreloa en Calama por 2-0 con goles de Orellana. Los albos, a partir de ese día, estarían 22 años sin ganar en la ciudad minera.

Orellana se iría de Colo Colo en 1980 puesto que el regreso de Leonardo Véliz al club lo relegó a la banca. De ahí en adelante su carrera se mantuvo en alto por algunos años lo que posibilitó incluso un sorpresivo regreso a la selección nacional.

El 12 de mayo de 1983, Argentina estrenaba a su nuevo entrenador en el seleccionado nacional: Carlos Salvador Bilardo.

En Estadio Nacional, Chile (dirigido por el DT Luis Ibarra) empató 2-2 con el equipo que tres años después sería campeón del mundo. El primer gol de ese encuentro lo hizo Orellana a los 35 minutos con un disparo de esos característicos del zurdo a Ubaldo Matildo Fillol.

Pocos se acuerdan de ese gol.

Hoy es parte de una leyenda.