Columna de Cristián Zamorano: El capitán del Titanic

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Por El Ágora
Actualizado el 10 de noviembre de 2022 - 10:17 am

Por CRISTIÁN ZAMORANO / Foto: ARCHIVO

Si consideramos toda la zona norte de Chile, podemos observar que existe una sola gran ciudad. Antofagasta, capital de la región minera, donde se administra el aérea de donde proviene más del 15% de la producción mundial de cobre. ¿En qué se traduce eso para esa ciudad de Chile? Mucha circulación de dinero, pero poca inversión efectiva en lo real y en dirección del interés general. ¿Y por qué pasa aquello? ¿Por culpa de los políticos en general y de los locales en particular? ¿Pero quiénes votan por ellos…? La ciudadanía local, ¿no?

Hay que recordar que la última alcaldesa de Antofagasta terminó prófuga en Holanda, donde todavía se encuentra hoy. La razón de su condena fue una malversación de fondos públicos. Esta semana, hemos visto cómo de nuevo se ha iniciado una investigación por parte de fiscalía en contra de un alcalde de Antofagasta, está vez el actual, el ex animador de una televisión local donde se hacía llamar Plan 9, el edil Jonathan Velásquez. La gran característica de esta autoridad es que mientras él observe que todo esté bien en sus redes sociales (rrss), en su mundo virtual del cual no le gusta salir, a él, nada lo preocupa. Hoy, debería estar un poco inquieto, ya que el municipio vive días complejos. Pero para variar, él no se urgirá; su número de seguidores  sigue creciendo, desde Antofagasta hasta México, así que todo va por lo mejor en el mejor de los mundos.

Lo empírico está frente a nuestros ojos: hoy Antofagasta es una ciudad abandonada y hace un par de semanas, él mismo invento un show mediático a nivel nacional contra el Club de Deportes Antofagasta, lo cual a la vista de documentos entregados desde el mismo municipio da a entender que dicho proceso contractual no ha sido actualizado desde el año 2017. Por otro lado, tiempo atrás se ha comunicado, como si nada, la información acerca del error administrativo que hubo entre el municipio y la empresa de retiros domiciliarios, la cual ha prestado servicios sin haber documento firmado para llevar a cabo el servicio de recolección, hay diferencias de casi 300 millones de pesos entre lo aceptado por Concejo y lo que cobra la empresa. Además, podemos agregar la falta de servicios o deberes al constatar el estado de abandono de varios sectores administrados por el municipio, el caso emblemático viene siendo el del ex vertedero municipal, el cual se ha incendiado en varias ocasiones provocando daños a gran parte de la población del sector norte. Hasta hubo un muerto en ese lugar. Una investigación está en curso. 

La última demanda que el alcalde Velásquez perdió, hace unos días, fue en contra de una profesora que él había funado, y su condena tiene que ver con prácticas anti sindicales de su parte y por esa sencilla razón podría no tenerse la posibilidad de postular a fondos públicos desde la Corporación municipal. Si consideremos que inclusive el gobernador de la Región de Antofagasta se ha quejado por la falta de proyectos presentados por el municipio para poder financiarlos, la pregunta que conviene hacerse es de qué sirve tener ese alcalde si nada funciona. Porque aparte de hacer stories, charlas motivacionales, hablar de su madre, de un gato que recogió y que ahora adoptó… su aporte en gestión es nulo. Nefasto.

En Antofagasta, la cancha de Las Almejas es hoy un gran complejo deportivo abandonado, que terminó siendo quemado en el último “festejo” del 18-O. Hace un semestre, el mismo alcalde se había grabado despotricando a los políticos oportunistas y los clubes de rugby por no entender nada de la problemática y función de ese complejo. Por eso no renovó la concesión. Si, hoy mismo, usted pasa al lado de ese recinto, podrá ver niños, adolescentes y adultos jugar en esa misma cancha. Inclusive, después de haber sido incendiado. Esa es la imagen de lo que es Antofagasta en noviembre 2022. Una tierra donde reina un cierto relativismo, indolencia, incompetencia y “laisser faire” que está aspirando a toda esa ciudad hacia abajo.. Contrariamente a lo que indicaba el eslogan del actual edil, la Perla del Norte no ha vuelto a brillar. La Perla del Norte se está hundiendo. Pero después de todo, sabemos, desde la Antigüedad, que los pueblos siempre tienen los gobernantes que merecen. 

Cristián Zamorano. Licenciado en Derecho, magíster en Relaciones Internacionales, máster y doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de la Sorbonne-Nouvelle París III. Consultor/analista en política y comunicación.