Messi, el mejor del año (y de varios más)

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Por Sergio Gilbert
Actualizado el 2 de diciembre de 2021 - 12:34 pm

Siguió siendo mágico, maravilloso, talentoso, distinto como lo fue Pelé en los 60, Cruyff en los 70, Maradona en los 80 y Ronaldo en los 90.

Por SERGIO GILBERT J.

El deporte, en su definición más esencial, es competencia. Permanente e irrenunciable. Si no existe posibilidades de que uno le gane a otro -en forma individual o colectiva- puede haber actividad física o recreación pero no deporte. 

No existen dobles interpretaciones al respecto.

Y la competencia en el deporte se da de varias maneras. La más evidente es contraponer una fuerza en contra de otra -en una cancha, en un ring, en una pista- para ver cuál de ellas prevalece y hace notar mejor sus cualidades. Pero no es la única expresión posible. También la comparación es una forma de competencia aceptada. Definir mediante ciertos parámetros (la mayoría de ellos subjetivos, aunque también con aditivos más científicos) qué equipo es mejor o qué deportista es más destacado no solo es una opción, sino que algo connatural al deporte. Competir es la idea. Permanente e irrenunciable, a no olvidarlo.

Por eso es que no hay que “demonizar” la elección de los mejores exponentes de una actividad porque el resultado que se obtenga de ella no nos satisfaga en lo particular. Al contrario, sea cual sea el resultado de una encuesta para sentenciar méritos deportivos, hay que aplaudir que se tienda a mantener el espíritu de esa actividad fundada en rivalidades.

Y cuando ello no acontece, hay que revivir esta reflexión. Hay ejemplos. La revista France Football hoy recibe ataques arteros de todos los rincones del mundo (exceptuando, por cierto, de Barcelona y Argentina) por haber elegido como Balón de Oro 2020-2021 a Lionel Messi. La razón que dan los detractores es que, según ellos, el trasandino no fue el mejor jugador de la temporada y que, por tanto, su designación sería una jugada de “marketing” del medio organizador.

¿Es tan así? ¿La revista francesa eligió a Messi porque le convenía editorial y comercialmente hablando? ¿Messi no tenía méritos? ¿Había otro candidato indiscutiblemente mejor? ¿Qué es lo que realmente determinó la elección del argentino?

Preciso es realizar algunas aclaraciones para contestar estas preguntas.

Habría que empezar por cuestionar qué se estaba eligiendo realmente. Es decir, ¿al futbolista que hizo más goles? ¿Al que participó en equipos que ganaron más títulos? ¿Al que mejor jugó bajo parámetros previamente establecidos?

Ciertamente, esto último parece ser lo más cercano a la realidad. Se eligió al mejor, no por sencillas concepciones estadísticas, simplemente porque France Football no es una revista de números fríos, sino que de opinión futbolística. No es la IFFHS, aquella sospechosa y amañadora institución que pretende erigirse como la objetiva jueza de los méritos futbolísticos de los jugadores y equipos a nivel mundial.

¿Por qué entonces se eligió a Lionel Messi?

Porque Messi es el mejor jugador del mundo este año como lo ha sido, al menos, en los últimos 10. No solo por los títulos que ha ganado (con Barcelona esencialmente) sino porque ha llevado su talento a niveles superiores, inigualables no en un partido o en un torneo sin que en cientos de encuentros y en decenas de campeonatos. Claro, esta temporada no marcó tantos goles como el polaco Lewandowski ni ganó tantos títulos importantes como el italiano Jorginho. Pero Messi siguió siendo mágico, maravilloso, talentoso, distinto como lo fue Pelé en los 60, Cruyff en los 70, Maradona en los 80 y Ronaldo en los 90.

Hay que decir que el premio, además, no fue un capricho de los franceses. No se reunieron en un almuerzo regado para ahí levantar la candidatura de Messi. No. Le preguntaron a más de un centenar de periodistas en el mundo sin que mediara siquiera una pequeña indicación previa al momento de votar.

Así, Messi ganó con limpieza el Balón de Oro. El séptimo en su carrera. Se lo merece. Es el mejor.