Ésta sí que es la “pena máxima”
Cómo no va a dar pena que sea nombrado mandamás de los árbitros chilenos… ¡un extranjero! No se confunda: cero xenofobia por acá. La tristeza es por lo convencido que está Milad de lo mediocres que serían los nacidos en esta tierra que trabajan en fútbol (¿o habrá que empezar a decir “que laburan en fóbal”?).
Por ELE EME
Vocha buscar una birome para tomar nota de lo que acabo de escuchar. Porque si no, no lo creo, che. Qué macana: no podré porque chegó el remis a buscarme. No, no te estoy cargando. Chegó. Chau.
Habrá que empezar a hablar así si el fútbol chileno se sigue “chenando” de argentinos. Para no “chamar” la atención, digo yo, con un tonito disonante comparado con el rioplatense.
¿Quién es el más reciente hijo de las tierras de San Martín en venir a “robar” (es una forma de decir, che, no lo tomen todo tan literal. Mirá qué susceptibles que amanecieron hoy los pibitos)? Javier Alberto Castrilli, que llegó a ser conocido como “el juez de hierro” argentino.

¿A qué viene? Ahora es el presidente de los árbitros… chilenos. Un verdadero golpe a la cátedra.
Al paso que vamos el colorado Liberman tomará el lugar de Carcuro en TVN (o mejor digo la vacante que dejó Carcuro. Es increíble lo poco que sale en pantalla de un tiempo a esta parte. Los últimos 10 años, para ser exacto).
Al paso que vamos Tinelli revelará que él era el nuevo y misterioso dueño de la “U”, Mirtha Legrand reflotaría “Almorzando en el 13” (rebautizado como “Manyando en lo de Mirtha”) y los líderes de “La 12” de Boca vendrían a capacitar a la Garra blanca y Los de abajo para actualizar los cánticos, copiados en los ’90 a los xeneises y que todavía se escuchan por acá.
Hablando en serio, ¿qué tienen los futbolistas, entrenadores de fútbol, representantes de jugadores y ahora árbitros argentinos que hace que los dirigentes chilenos caigan rendidos ante la posibilidad de enrolarlos en sus clubes y hoy en la cúpula del organismo donde objetivamente se decide la suerte de los partidos?
¿Será sólo su labia? ¿Ese verso y ese desplante de los que solemos burlarnos con más envidia que desdén es una habilidad blanda gravitante que desnivela la balanza a la hora de la selección de personal o una cortina de humo para embaucarnos históricamente?
Y esta tendencia inunda hasta a los periodistas. Por lo menos ya hay tres conductores de espacios futbolísticos que, sin ser argentinos, hablan como ellos (o tratan de hacerlo, mejor dicho). Y no vamos a individualizarlos porque esto se trata de dilucidar con altura de miras una duda con ribetes sociológicos y no de ridiculizar a comunicadores de años de trayectoria como Cristián Sánchez, Fernando Solabarrieta y Manuel de Tezanos Pinto. Nada más lejos de nuestro ánimo siquiera consignar los programas que conducen, para no salpicar proyectos televisivos serios como son los de “Fútbol show”, “ESPN F90” y “Todos somos técnicos”. Por supuesto, tampoco mencionaremos a los canales que avalan esta flagrante clonación fonética, ya que ESPN y TNT Sports Chile nos merecen el máximo de los respetos. En esta columna por lo menos no van a encontrar ese tipo de funas. Y vos tranquilo, Sepu, que de nuestra boca la gilada no va a saber nunca que sos chileno y no argento.
Esta semana tuvo lugar la conferencia de prensa de “asunción” de Castrilli, evento que más antecedentes entregó para esta columna. Aquello parecía una misa. Y no cualquiera: por el tono solemne que empleó el expito che, me recordó la histórica homilía del Papa Juan Pablo II en abril de 1987, en el Estadio Nacional. Llegué a pensar que en cualquier momento Castrilli iba a decir “¡no tengáis miedo de mirarlo a Él!” y que a su espalda, en el telón de sponsors, iba a aparecer, en grandes dimensiones, la cara de Milad.

Castrilli viene decidido a dejar huella. Por lo menos, en materia de léxico. Usó expresiones de corte académico como “oralidad” y “desacreditación encubierta”.
Su sobada de lomo nos pegó con ese “Tobar es el mejor árbitro de América” y con el nada creíble “respeto mucho a quienes voy a suceder” (¿quién en su sano juicio va a respetar a una directiva que lo hizo tan mal que dejó el organismo que estaba a su cargo ¡en manos extranjeras, para ver si un foráneo podía revertir el desastre!). Es como si a usted, en su casa, le pasara que luego de la visita de un maestro chasquilla a hacer una mantención general, la lavadora se para cada 5 minutos, la juguera no anda y la campana de la cocina se viene abajo. ¿De verdad le creería al gásfiter que se consiguió del edificio del lado si le dijera de entrada que respeta al que vino antes y dejó las cosas en un estado así de calamitoso?
Castrilli ya se mandó su primera “Bielsedad”. Fue cuando dijo que “la naturalización del ilícito estimula la reiteración de conductas reprochables”. En chileno: “hay que parar las cagaditas de una”.
Y así toda la conferencia. Tan camiseteado y tan comprometido con su nueva pega se mostró que al comparar lo adelantado que va nuestro país en la implementación del VAR se refirió a Argentina, que hasta este martes por lo menos era su país natal, como “ellos”.
Luego de definir su misión como la de “un gerente” (fuiste, Caszely) estampó su idea fuerza con la frase “quédense tranquilos”.
Yo al menos quedé más saltón que nunca. Ya me pasé el rollo de que los jerarcas de esta revista están mirando al otro lado de la cordillera buscando a alguien que siga con esta columna. Del puro nervio se me olvidó hacerme el primer mate de hoy…
