Colo Colo: Blandi no es el único “cacho”; súmele ahora a Gaete
Al supuesto “rompe redes” argentino, cuyos goles le han significado al “Cacique” más de un millón de dólares cada uno, ahora hay que agregar al ex Cobresal como otro soberano clavo de la tienda popular. Mientras el «ariete fantasma» llegado desde el otro lado de la cordillera es un caradura sin vuelta, el delantero nacional claramente anda mal de la azotea y lo más probable es que pronto marche a Fernández Vial o regrese a El Salvador.
Por EDUARDO BRUNA
El caso Nicolás Blandi, uno de los “cachos” más grandes de Colo Colo y el fútbol chileno en toda su historia, ha hecho pasar absolutamente inadvertido el otro gran “cacho” que en estos momentos tienen el Cacique y Gustavo Quinteros: Juan Carlos Gaete. Y es que todo parece indicar que el muchacho, de grandes condiciones pero definitivamente mal de la azotea, volverá a marcharse del club popular, tal cual lo hiciera en 2019, cuando llegó desde Cobresal como figura sin demorarse nada en “devolver la camiseta”.
Se pensó, por parte de la Concesionaria, que la triste experiencia vivida por el muchacho en el Monumental lo haría recapacitar. Que pensaría en todo lo que se había perdido desde el punto de vista económico y deportivo cuando, tras llegar con gran bombo y sembrando ilusiones entre los hinchas, se marchó de un día para otro del recinto de entrenamiento albo, dando pie a todo tipo de especulaciones y trascendidos.
Que había decidido rescindir su contrato luego de insalvables diferencias con su representante. Que el “Mago” Valdivia y otros pesos pesados de Colo Colo, en ese momento, le habían hecho un poco piadoso “bullying”. Nunca se supo del todo cuánto de verdad y cuánto de mentira había en esas versiones. Sólo quedó en claro que, tras jugar unos meses en Deportes Santa Cruz, el técnico Gustavo Huerta había decidido recuperarlo para Cobresal.
Y claro, como Gaete sus cositas tiene, como una llamativa velocidad y una habilidad por sobre la media, en El Salvador volvió a ser figura, al punto que hasta Reinaldo Rueda en su momento pensó que podía ser un aporte para La Roja.
En una decisión bastante cuestionable, por decir lo menos, y que sólo se puede entender por lo escasos que estamos en la producción de buenos jugadores, los regentes de Blanco y Negro a principios de año, y tras salvarse de caer a “los potreros”, fueron una vez más a la carga por Gaete, convencidos de que esta vez sí acertarían todo un pleno. Ingenuos e ignorantes la mayoría de ellos en lo que a fútbol respecta, en una de esas hasta sacaron cuentas demasiado alegres: “En Colo Colo ahora sí que la rompe, y como todavía es joven, lo podemos vender a Europa, multiplicando varias veces lo que por él pagamos”.
Sólo que la reiterada apuesta les volvió a salir rotundamente mal. Salvo una que otra aparición esporádica, y un gol anotado frente a Ñublense la tarde en que el Covid 19 diezmó el plantel popular, obligando a Quinteros a echar mano a varios juveniles, con Gaete no ha pasado nada en Colo Colo. Peor aún: hace ya varias fechas que ni siquiera es citado a la banca, y todo indica que el técnico del Cacique se hartó de un jugador que, como tantos en el fútbol nuestro, a sus condiciones naturales para la pelotita no pueden agregarle la cuota necesaria de criterio, sensatez e inteligencia que los convierta en verdaderos triunfadores.
Son esos mismos que, ya viejos, recién se dan cuenta de todo lo que dilapidaron y como único consuelo tienen contarles la historia a sus nietos de lo que pudieron ser y nunca fueron. Son esos mismos que piensan que seguirán teniendo eternamente oportunidades, sin darse cuenta –o sólo cuando ya es muy tarde-, que se farrearon dinero y fama creyendo que la juventud es eterna.
A estas alturas, está más que claro que un problema grave tiene este muchacho en su cabecita. Surgido como tantos de un sector popular, donde la educación y las buenas juntas no abundan, Gaete sigue sin darse cuenta de que –una vez más- está dejando ir la gran oportunidad de su vida. Y lo peor es que ni a él mismo eso pareciera preocuparle mayormente.
Luka Tudor, un crack que pudo llegar lejos de no haber sido por sus lesiones, hoy comentarista, retrató de cuerpo entero a Gaete cuando de él contó que una vez, conversando ambos, el jugador le dijo: “A mí, cuando algo no me gusta, me viene la huevá nomás y dejo todo botado”.

Hoy, se dice que la salvación de Gaete es irse a Fernández Vial para cuando se reabra el libro de pases. Resta por saber, sin embargo, si ello finalmente se concreta, si Concepción como ciudad y la disciplina del club aurinegro le serán gratas a este delantero en riesgo cierto de transformarse en una figurita prometedora que nunca agarró vuelo. Si se siente más pleno actuando en Primera B que luchando por adueñarse de la camiseta de Colo Colo. Aunque en las últimas horas se reactivó una posible vuelta a El Salvador, para defender por tercera vez a Cobresal.
¿Se dan cuenta, muchachos, que el «ariete fantasma» Blandi no es el único caballo cojo que tiene hoy en su plantel el “Cacique”?
Por razones distintas, eso sí. Es necesario dejar ese punto en claro. Mientras Juan Carlos Gaete arriesga su carrera y su futuro por no entender definitivamente todo lo que se está jugando en esta pasada, es decir, de puro tontorrón, Blandi es un caradura que, escudado en la ausencia de público en los estadios y en las prácticas, sigue dándose la vida del oso como el jugador mejor pagado del fútbol chileno sin siquiera sudar la camiseta en los entrenamientos.
Porque los ineptos de Blanco y Negro le han buscado por todos lados para operarse definitivamente de él y dejar de pagarle los 100 mil dólares que mes a mes significan sus más que dudosos servicios. Hasta un club brasileño -Juventude-, estuvo dispuesto a hacerse a préstamo del bulto, “por si resultaba”, pero he aquí que el bueno de Blandi rechazó tajantemente la oferta porque no estuvo nunca dispuesto a perder unos miles de dólares de su sueldo, aunque lo que iba a ganar en Caxias do Sul de seguro no lo obtiene ni siquiera ese otro caradura apellidado Bolsonaro.
