¿Y la ética, señor Quinteros?

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Por Gerardo Silva
Actualizado el 2 de noviembre de 2020 - 11:11 am

 
El director técnico de Colo Colo sabía perfectamente dónde iba a llegar, la realidad que iba a encontrar y los jugadores con los que contaría. Luego de cinco partidos sin encontrarle la vuelta al equipo y con una magra cosecha de puntos, no encontró nada mejor que echarle la culpa al anterior entrenador. Eso no se hace.

Por GERARDO SILVA

En el fútbol hay cosas que se deben entender y otras que no se deben aceptar: el señor Gustavo Quinteros llegó a Colo Colo con una misión, esto es, levantar al equipo, sacarlo de los últimos lugares y provocar un cambio significativo, importante, relevante. Hacer prevalecer un modelo de juego.

Pues bien, nada de esto ha sucedido. El rendimiento sigue siendo una vergüenza. Se trata de un equipo sin ideas, carente de una estructura táctica, con jugadores confundidos, inconexos, y un poco afiatado plan de juego, si es que ese plan existe. 

Definitivamente, no basta con la actitud que intentan poner algunas individualidades. Para los seguidores del cuadro popular es todo un calvario lo que está sucediendo con su equipo. Y a eso le agregamos ahora las declaraciones desafortunadas de Gustavo Quinteros, refiriéndose a la mala conformación del equipo, a la falta de preparación, que el equipo carece de un fondo físico y a una serie de cosas más, emplazando directamente al cuerpo técnico anterior.

Esto no lo podemos aceptar. El respeto y la ética profesional está por sobre cualquier rendimiento deportivo. Eso, señor Quinteros, habla muy mal de su ética profesional.

Cuando llegó a Colo Colo, o cuando le ofrecieron la posibilidad de venir al cuadro albo, usted sabía perfectamente en qué condiciones se encontraba, cuáles eran los niveles del rendimiento individual y también del colectivo, cómo asimismo las dificultades al interior de esta institución. También se le hizo presente cuáles eran los requerimientos inmediatos y la necesidad imperiosa de conseguir puntuación para empezar a zafar de la parte baja de la tabla, además de la clara intención de seguir en la competencia internacional.

Recuerde que se enfrentaba a Jorge Wilstermann, de Bolivia, que venía de no jugar un solo partido en su competencia local, que se encuentra suspendida, por tanto, tampoco era un escollo tan difícil  de superar.

Recordemos que, en su corta estadía en el club más popular del fútbol chileno, ha disputado 15 puntos de los cuales ha conseguido solamente 2, un rendimiento de un 13,3%. Realmente impresentable.

Pues bien, como los resultados no han sido lo que usted esperaba, no encontró mejor estrategia que hablar de lo que se hacía antes en Colo Colo y, de paso, evaluar todo como malo. Ahora resulta que se da cuenta de que era otra la realidad.

Eso no se hace, señor Quinteros. Es poner una cortina de humo y desestimar lo que usted está haciendo. Ahora, con el plantel de jugadores, es caer demasiado bajo. Así es muy fácil evadir la responsabilidad.

Cuando llegó a la Universidad Católica no se refirió a lo bien que estaba el equipo, a la excelente estructura institucional y al buen funcionamiento que tenían los cruzados al mando de su antecesor, Beñat San José. Claro que no se refirió, porque no era conveniente en esa oportunidad. Tenía grandes posibilidades de ser campeón y, por supuesto, la opción de lucirse hablando sólo de su trabajo.

Creo que es oportuno mencionar esto, porque se pueden aceptar los bajos rendimientos, pero no la falta a la ética profesional y el respeto hacia los colegas. Para mí, claramente fue mucho más noble lo que hizo Gualberto Jara, que jamás culpó a alguien. Realizando un trabajo honesto y en silencio, asumió, dirigió y se fue sin culpar a terceros,  como lo hace cualquier profesional del fútbol con dignidad.

Por ahora, señor Quinteros, está en deuda absolutamente y es responsable desde hace ya varias fechas. Me gustaría escuchar razonamientos al respecto, a lo que está sucediendo desde lo netamente futbolístico y que evite distraer la atención, hacer creer que todo se debe a problemas internos y al poco trabajo del cuerpo técnico anterior.

Por ahora, debe dedicarse a trabajar y a sacar adelante su proyecto, de lo contrario pasará sin pena ni gloria por el equipo más popular del fútbol chileno. 

En nuestro fútbol queremos técnicos serios, trabajadores, profesionales, respetuosos y éticos. Que se merezcan nuestro respeto.