La Roja: no basta con las ganas si no se tiene poder ofensivo
Obligada a sumar de a tres, como dice la norma no escrita de las Clasificatorias, las ansias de la Roja por ganar no se vio refrendada por un volumen de ataque suficiente para hacer daño. Alexis es el único delantero de nivel que nos va quedando y lo dramático es que en el horizonte no se ven los acompañantes que impidan que el tocopillano sea todo un “Toribio el Náufrago”. El 2-2 ante Colombia no podríamos calificarlo como “injusto”.
Por EDUARDO BRUNA
El análisis subjetivo, con la camiseta puesta, tendría que concluir en que La Roja dejó ir dos puntos en los descuentos, tal como dejó ir uno al menos en Montevideo, frente a los uruguayos. Desde ese punto de vista, fue lamentable el 2-2 con que concluyó el duelo frente a Colombia, en el Estadio Nacional, por la segunda fecha de las Clasificatorias sudamericanas rumbo al Mundial de Qatar 2022. Objetivamente, sin embargo, hay que concluir que, como viene ocurriendo desde hace mucho tiempo, el cuadro nacional careció del suficiente peso ofensivo para asegurar un partido que se presentaba favorable en esos minutos en que el rival se ofuscó y perdió toda esa claridad de que había hecho gala en los minutos iniciales.
Para decirlo pronto, no puede aspirar a mucho un equipo que, como el de Reinaldo Rueda, muestra un solo atacante de real nivel: Alexis Sánchez. Aunque suene duro decirlo, Eduardo Vargas ya no es el de antes y ha perdido muchas de las cualidades que lo transformaron en un indiscutido. Esta vez, ante el elenco “cafetalero”, volvió a realizar un partido más que opaco, con el agravante de que, sin tener la velocidad y la explosión de antes, tampoco suple esa pérdida natural de aptitudes aguantando la pelota de espaldas al arco, poniendo pases precisos o exhibiéndose -y devolviendo- una eventual pared.
Vargas fue, sin duda, el más bajo e intrascendente de un equipo que esta vez contó con un Aránguiz lejos del alto nivel al que nos tiene acostumbrados. Es decir, no defraudó, pero tampoco alcanzó la preponderancia en ese sector donde los colombianos se hacen fuertes, porque cuentan con jugadores que, además de un llamativo despliegue, saben con la pelota.
Obligados a sumar de a tres, porque eso señalan las normas no escritas de las Clasificatorias, se necesita mucho más volumen de ataque que el que La Roja pudo exhibir en el Nacional. El problema -que a estas alturas se transforma en dramático- es que no tenemos más, simplemente porque aquellos que pudieron y debieron transformarse en el relevo de Vargas, o están impedidos, como Nicolás Castillo, o simplemente porque, teniendo la oportunidad, no dieron el ancho para adueñarse de un puesto que se ha ido quedando dramáticamente sin cartas confiables.
Por lo demás, si alguien nos hubiera ofrecido firmar el empate tras el gol de Lerma, a los 7 minutos, muchos tal vez lo habríamos hecho. Y es que en ese escaso lapso La Roja no se vio nada de bien. Presionados desde la salida, ya se habían perdido un par de pelotas que auguraban una mala noche. Hasta que Vegas, ante pase de Vidal, fue anticipado por Medina, quien ocupó con toda propiedad la vacía franja derecha del ataque colombiano para meter el centro pasado que sorprendió a Lerma completamente solo, completamente perdido de vista por los centrales y por un Isla que, como la gran mayoría de los laterales, no saben cerrar en una jugada de esas características.
Futbolísticamente, la reacción de la Roja en desventaja tuvo tanto empeño como carencia de recursos. Es más: en el minuto 24 Lerma pudo volver a anotar, cuando entrando al área conectó llenito el balón. Cortés, casi por instinto, le puso las manos para repeler ese cañonazo que buscaba la red.
Haciendo poco para lo que siempre se espera de este equipo, la paridad llegó gracias a una avivada de Vidal, que echó sobre la cancha todos sus galones para que el árbitro argentino, Darío Herrera, cobrara un penal que, estamos seguros, jamás habría cobrado en Bogotá o en Barranquilla. De igual modo, tampoco podemos ser más papistas que el Papa, porque hemos ido aprendiendo que, con esto del VAR, los defensores caminan siempre por el filo de la navaja. Ya sea porque un balón les va a una mano, exista o no la intención, que era la antigua diferencia con la que convivimos por décadas, o porque una pierna roza a un rival que ahora encuentra más cómodo dejarse caer, a la espera de la eventual revisión de las imágenes.
Cobrada la falta tras la revisión de rigor, Vidal fusiló al meta Vargas con un disparo alto y violento que era inatajable.
Fue esa incidencia la que obró negativamente sobre el juego colombiano. Convencidos de haber sido víctimas de una injusticia, el cuadro de Queiroz de desordenó, perdiendo la línea y la aplicación. Y fueron esos minutos lo que aprovechó La Roja para ponerse en ventaja, luego de una de las pocas jugadas bien urdidas del ataque nacional que contó, además, con el atolondramiento de Cuadrado para que el balón le quedara a Sánchez. Pinares le metió el pase profundo a Isla y al centro de este fueron Vargas y Vidal, sin que ninguno pudiera conectarla. Sin embargo, el balón no pudo controlarlo el lateral-volante de la “Juve” italiana y la pelota le cayó a Sánchez, que en la insistencia la hizo entrar en el arco defendido por Camilo Vargas.
Teóricamente, Colombia tendría que dejar más espacios en el segundo tiempo, frente a la obligación de buscar al menos un empate. Teóricamente, también, panorama propicio para una Roja en mejores condiciones de meter un contragolpe. Sólo que eso es casi imposible cuando para esa sorpresa se posee un solo jugador capaz de concretarlo: Alexis Sánchez. Y por muy bueno que este sea, por más que fuera un peligro constante, sus posibilidades disminuyen cuando no hay quien lo acompañe. Vargas -ya se dijo- nunca pudo. En cuanto al resto, y como se trataba de cuidar la ventaja, quedaban demasiado lejos para sumarse.
Parece una desgracia, toda una maldición de Martes 13, el que La Roja haya vuelto a resignar puntos en los descuentos. Pero, objetivamente hablando, así como en Montevideo no mereció perder, lo cierto es que frente a Colombia no hizo mucho por ganar y así le fue.
Lo preocupante es que difícilmente Rueda le encuentre la vuelta a esa falencia que ya se vuelve endémica. Nuestro fútbol es incapaz de producir en un mes un milagro no alcanzado ya en casi dos años, esto es, encontrar delanteros capaces de ponerse a la altura de Alexis. Miradas así las cosas, el camino a Qatar se vuelve cuesta arriba y sería bueno ir teniéndolo claro.
PORMENORES
Clasificatorias Sudamericanas, Mundial de Qatar 2022. Segunda fecha.
Estadio: Nacional.
Arbitro: Darío Herrera, de Argentina.
CHILE: Cortés; Isla, P. Díaz, Sierralta, Vegas; Pinares (74’ Fuenzalida), Baeza, Aránguiz, Vidal; E. Vargas (89’ N. Díaz), Sánchez.
COLOMBIA: C. Vargas; Medina (28’ Alzate), Sánchez, Murillo, Mojica; Cuadrado, Barrios (72’ Falcao) Lerma, Rodríguez; Zapata y Muriel (51’ Morelos)
GOLES: Para Chile, Vidal a los 37’ (penal) y Sánchez a los 41’; para Colombia, Lerma a los 7’ (cabezazo), y Falcao a los 90+1’.
Tarjetas amarillas: En Chile, Cortés, P. Díaz, Sierralta, Vidal y E. Vargas; en Colombia, D. Sánchez y Rodríguez.
Revisa los goles del partido:
