La Segunda División está a punto de cerrar el año competitivo 2020
Dando cuenta de la dramática situación por la que atraviesan los 12 clubes que conforman la serie, las instituciones prefieren no jugar si eventualmente debieran hacerlo sin público. Reclaman, además, por un menosprecio que se prolonga por casi una década por parte de la ANFP y, aunque no lo desean, no descartan llevar su problema a los tribunales ordinarios.
Por EL AGORA
Si los clubes de Primera A y Primera B transitan por agudos problemas económicos, a causa de la inacción del fútbol con motivo de la pandemia, los clubes de la Segunda División profesional están a punto del colapso. Lo peor es que, para estas doce instituciones, ni siquiera hay una luz de esperanza, toda vez que la actividad seguirá detenida quizás por cuánto tiempo más y ninguna de ellas cuenta con los recursos que mes a mes entrega el Canal del Fútbol a esas dos divisiones cobijadas en la ANFP.
La Segunda también lo está, es verdad, pero sólo de manera nominal o protocolar, toda vez que no participa de los Consejos de Presidentes, las bases de sus campeonatos les llegan “desde arriba” sin tener siquiera la posibilidad de discutirlas y, para ingresar eventualmente al “club de los privilegiados” en el caso de ser campeones de su competencia, deben pagar un escandaloso derecho de llaves que hoy por hoy significa un millón de dólares.
En los tiempos delincuenciales de Jadue ese “derecho de admisión” ascendía incluso a los 2 millones de la divisa verde, lo que en los hechos significaba que cada club que ascendía a la Primera B lo hacía quebrado.
Para colmo, una ayuda de aproximadamente un millón de dólares que envió la Conmebol a cada una de sus asociaciones sudamericanas, fue repartida por la ANFP de manera absolutamente arbitraria y discrecional y, como tantas otras veces, saltándose el conducto regular de la Federación Chilena de Fútbol, ente máximo de la actividad en el país cuya existencia, desde los ominosos tiempos de Sergio Jadue, ha sido permanentemente ignorada sin que las autoridades de este país -sean deportivas o políticas- hayan hecho nunca absolutamente nada frente a esa flagrante irregularidad.
La situación de la Segunda División es tan crítica, que las doce instituciones que la conforman, vale decir, Deportes Linares, Deportes Concepción, General Velásquez, San Antonio Unido, Fernández Vial, Club de Deportes Recoleta, Iberia los Angeles, Deportes Vallenar, Deportes Colina, Independiente de Cauquenes, Lautaro de Buin y Deportes Colchagua, enviaron el pasado 8 de junio una carta a la ANFP en que urgen por una pronta solución a demandas que se arrastran por casi una década.
Más concretamente, desde 2011, cuando Jadue, con la anuencia del Consejo, crearon esta división sólo para que aquellos equipos que perdían la categoría de la Primera B, pudieran mantener los pases de sus jugadores.
“Acusamos -dice la carta- a la ANFP y a todos los actores que influyen en las decisiones, de una administración desleal de los recursos generados por esta actividad deportiva. Además, decimos que, con todas las atribuciones y posibilidades de cambios, han optado por dar continuidad a irregularidades estatutarias que bordean la ilegalidad”.
Agregan que, tras la huida del país de Sergio Jadue, ni Arturo Salah primero, ni Sebastián Moreno después, mostraron ni la más mínima voluntad política o deportiva por terminar con esta arbitraria situación.
Los clubes de Segunda División remarcan en su misiva dirigida a la ANFP que durante todos estos años han evitado llevar el conflicto a los tribunales ordinarios, pero que hoy la situación es tan crítica que “… no hemos sido acogidos, lo que ha generado intenciones particulares, y también colectivas, de ser asesorados por abogados especialistas y con éxito en estas materias discriminatorias. … instancias que hemos querido evitar porque tenemos la convicción de que a través del diálogo podremos llegar a soluciones que nos den estabilidad. No obstante, la alternativa de judicializar nuestra demanda no podemos descartarla si nuestra voz no tiene eco”.
Enterados los clubes de la Segunda División chilena de la intervención que llevó a cabo la Conmebol en la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), señalan su esperanza de que ese llamado de atención que la Confederación Sudamericana ya le hizo el fútbol nacional, “alcance para corregir las arbitrariedades que marginan a nuestra división del desarrollo del fútbol profesional”.
Agregan que “aunque las cifras son públicas, cabe mencionar en esta misiva que los recursos generados por el acuerdo de televisación reparten mes a mes entre cuarenta y cinco clubes montos de la siguiente manera: Colo Colo: $330.000.000 (US$ 430.000) U. de Chile: $300.000.000 (US$ 390.000) U. Católica: $250.000.000 (US$ 330.000). Resto de los clubes de Primera División: $198.000.000 (US$ 257.000). Los clubes de Primera B: $85.000.000 (US$ 110.500) Los clubes de Segunda División: $ 0 (US$ 0). Expresadas las cifras, queda clara la profunda inequidad entre los clubes miembros. El argumento otorgado ha sido que los clubes de Segunda División no son parte de la televisación; sin embargo, nunca hemos sido invitados a formar parte de una mesa de trabajo para disponer nuestras instituciones a un acuerdo comercial que nos incluya en una rueda virtuosa que nos otorgue la anhelada estabilidad interna, así como también de cara a la ANFP y al Consejo de Presidentes”.
Agregan que “para hacer aún más clara la mirada discriminatoria hacia la Segunda División, pudimos observar hace pocas semanas que los recursos enviados por Conmebol a la FFCH, en auxilio de los clubes por la crisis del Covid-19, fueron distribuidos de la siguiente manera: Primera: $24.603.000 (US$ 29.500) Primera B: $24.603.000 (US$ 29.500) Segunda: $6.465.168 (US$ 7.742). Nuestra división recibió solo un 25 % de los recursos entregados a las divisiones superiores. No se informó de ningún criterio para establecer la diferencia, en circunstancias de que es evidente que la necesidad crítica está inevitablemente en quien no tiene ingresos de ningún tipo”.
Los doce clubes participantes de la Segunda División se muestran hartos de que esta situación se haya prolongado por tantos años sin que jamás haya visos de solución. Es más: se consideran burlados cuando expresan:
“Estamos a la espera de los dineros comprometidos por el Consejo de Presidentes del 14 de noviembre del 2019, donde expresaron públicamente que habría apoyo financiero para la Segunda División, cuestión que nunca se materializó con la excusa entregada en marzo del presente año, de que los presupuestos de los clubes ya estaban establecidos y no contemplaban un ´aporte solidario´, como ellos mismos denominaron”.
Con el problema en punto muerto, se recurrió a la salida más chilena de todas: nombrar una comisión. Sin embargo, y como explican los clubes de Segunda, “lamentablemente, esta comisión no ha llegado a buen puerto. El actual contexto sanitario ha implicado una crisis aún mayor a la habitual a nuestros equipos. Los clubes hemos hecho un esfuerzo tremendo para mantener los planteles y cuerpos técnicos que nos permitan competir. Sin embargo, el escenario empeora las condiciones, pues, además de financiar obligaciones sanitarias, debemos jugar sin público, lo que afecta el único ingreso que somos capaces de generar”.
De no existir las condiciones sanitarias para la afluencia de público, los clubes de la Segunda División estarían por dar cerrado el año 2020, como lo expresan en un acta que tiene como fecha el 5 de junio en el punto 3, sobre “retorno a la actividad”.
Señalan textualmente en dicho acápite que “los clubes presentes comentan el contenido de la carta enviada al presidente Sebastián Moreno de fecha de 9 de abril 2020, en la cual se propuso modificar el actual formato del campeonato aprobado por el Consejo de Presidentes por uno que consiste en partidos ida y vuelta, todos contra todos, distribuidos en 2 ruedas, sin liguilla, sin descensos y además contemplando como fecha óptima de inicio el 18 de julio, considerando un tiempo de readaptación deportiva desde el 1 de julio. Como fecha límite para el inicio de la competencia proponen la primera semana de agosto y que la ANFP negocie con el gobierno para que sí puedan tener público en las tribunas. De no cumplirse estos plazos y estas condiciones, solicitan formalmente y en forma unánime que no se lleve a cabo la temporada 2020. Los clubes exponen que, dado el escenario actual producto de la pandemia, y a pesar de considerar lo precedentemente comentado, el retorno a la actividad para la 2ª División se hace inviable, ya que en términos de costos se han perdido altos porcentajes de ingresos por conceptos de sponsors, debido a la falta de visualización durante los partidos”.
Si en Segunda División el momento es dramático, en la Tercera División, dependiente de la ANFA (Asociación Nacional de Fútbol Amateur), el ambiente no es mejor.
El Club Deportivo Rancagua Sur, en carta al directorio de ANFA, expone su absoluta orfandad, y la de las demás instituciones de la serie, respecto de ayuda económica para sobrellevar la pandemia y asumir la competición.
Dicen que “lo más importante para volver a los entrenamientos es velar por la salud de los integrantes de cada club. Por este motivo es vital solicitar exámenes preventivos (PCR) a cada uno de los jugadores, los cuales deben ser proporcionados por ANFA o en su defecto por la Federación de Futbol de Chile y coordinado con cada equipo médico de las Instituciones”.
El otro punto revela palmariamente la ingenuidad de los dirigentes, cuando preguntan a su organismo madre de qué manera se van a ver beneficiados los clubes de Tercera por esa ayuda de un millón de dólares que envió la Conmebol para que los clubes federativos combatan la pandemia del Coronavirus.
Habría que decirles que ese monto ya fue repartido, y que, como siempre, la ANFA, integrante de la Federación Chilena de Fútbol representando al amateurismo de este país, fue una vez más pasada por el aro por una ANFP que ha vivido metiéndose olímpicamente al bolsillo a la Federación.
