CUT acusa “desprotección” por parte de la Dirección del Trabajo
Ley 40 horas y dictámenes desatan choque laboral. Además, se busca ordenar y dar cumplimiento a esta nueva normativa que empieza a regir desde el 26 de este mes.
A días de la entrada en vigencia de la reducción de la jornada laboral a 42 horas, los últimos dictámenes de la Dirección del Trabajo (DT) abrieron un nuevo flanco de tensión entre sindicatos y empleadores.
Mientras la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) denuncia una merma en la protección laboral, el sector empresarial destaca avances en certeza jurídica, mientras el comercio valora mayor claridad en la aplicación de la jornada.
Las resoluciones buscan ordenar la implementación de la normativa, pero su alcance ya genera interpretaciones contrapuestas sobre quiénes efectivamente accederán a la reducción horaria.
Reglas sin acuerdo y ajuste de jornadas
Uno de los dictámenes establece criterios en caso de que no exista consenso entre empleador y trabajador para adecuar los horarios. En ese escenario, la DT definió una reducción fragmentada: en jornadas de cinco días, se rebajará una hora distribuida en dos días; mientras que en esquemas de seis días, el ajuste se reparte en bloques menores.
La medida apunta a evitar vacíos operativos, pero desde el mundo sindical advierten que abre espacios de discrecionalidad en la aplicación.
El segundo dictamen aborda a los trabajadores excluidos de la limitación de jornada, particularmente aquellos sin fiscalización superior inmediata. La DT precisó que esta condición debe evaluarse caso a caso, y que herramientas tecnológicas no constituyen por sí solas supervisión directa.
Este punto encendió las alarmas en la CUT, que acusa un eventual recorte del universo de trabajadores beneficiados.
“Se pretende eliminar vía administrativa los elementos que establece el Código del Trabajo (…) el efecto es claro: reducir el universo de trabajadores que puedan acceder a una jornada laboral de 42 horas”, cuestionaron.
Sindicatos en alerta
Desde la organización sindical, el diagnóstico es más profundo y apunta directamente al rol del organismo fiscalizador. “Sentimos que ya no estamos protegidos por ella, está sacando dictámenes que son arbitrarios”, sostienen.
Además, advirtieron que la falta de acuerdos previos podría debilitar la negociación colectiva, dejando a los sindicatos fuera de decisiones clave en la reorganización de jornadas.
En contraste, desde el sector empresarial la evaluación es positiva. El presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), José Pakomio, destacó que los dictámenes aportan orden a la implementación.
“Valoramos que los nuevos dictámenes (…) respeten estrictamente la ley sin incorporar exigencias que no se encuentran previstas en ella”, afirmó.
A su juicio, el nuevo enfoque permite alinear la normativa con la realidad operativa de las empresas, reforzando la certeza jurídica en un proceso de alta complejidad.
Con la entrada en vigor cada vez más próxima, el debate ya no es sólo técnico: se instala como una disputa sobre el alcance real de uno de los cambios laborales más relevantes de los últimos años.
