Puchuncaví: o cómo sobrevivir en zonas de sacrificio

Son muchos años y generaciones de vecinos que han tenido que intentar sobrevivir en estas denominadas zonas de sacrificio.

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Por El Ágora
Actualizado el 19 de octubre de 2025 - 1:12 pm

La contaminación no controlada atenta contra la salud de los habitantes de Puchuncaví / Foto: ARCHIVO

Los titulares de la prensa se repiten como una pesadilla recurrente, así como se reiteran los episodios de intoxicaciones, alertas ambientales, emanaciones nauseabundas y aire irrespirable.

“Más de un centenar de personas intoxicadas nuevamente en Quintero-Puchuncaví”; “Minsal decreta alerta sanitaria en Concón, Quintero y Puchuncaví hasta 2026 por riesgo de contaminación” y “Sigue el drama en Quintero y Puchuncaví: escolares reportan síntomas de intoxicación por fuerte olor a gas y cloro en el ambiente”. Etc, etc, etc…

Durante las últimas semanas, organizaciones vecinales y ambientales de la zona acusaron que “decenas de niños, niñas y adultos han sido atendidos por síntomas de intoxicación en esta zona que ha sido sacrificada durante años.

Esto no es una emergencia aislada. Es la consecuencia inevitable de décadas de indiferencia, de omisiones estatales y de acciones iresponsables de industriales.

La comunidad exige que las empresas responsables, refinerías, químicas, industria pesada se hagan cargo de sus residuos, de los daños al territorio y al mar” y que “se investigue con transparencia cada episodio, se identifique al responsable y se impongan sanciones ejemplares”.

¿Por qué no funciona el monitoreo de las emanaciones?

La respuesta aún no es encontrada y la explicación dista mucho de ser entendida. ¿Es que la medición a los elementos se hace por separado? ¿Será necesaria una Ley de Polimetales, como se hizo en Arica?

Muchas preguntas, pocas certezas

La promesa de un hospital en la zona, que algo palearía las permanentes afectaciones a los habitantes, quedó en eso… una promesa, hasta hoy.

Cuando se habla de zonas de sacrificio, la lucha diaria y problemas que afectan a los vecinos no sólo son de contaminación… ¡es todo!

Hasta la conexión y señal telefónica celular es pésima, porque hay pocas antenas. ¿Por qué? Porque a los privados no les interesa invertir en estas zonas.

Puchuncaví, Quintero, Ventanas y otros lugares de la zona están, ya hace demasiado tiempo, en desamparo del Estado.

Para destacar, las palabras de un pescador y buzo de Caleta Horcón: “Todos los años, tengo que enterrar a tres de los ‘viejos’ con los que trabajo, producto de enfermedades, por la contaminación, como el cáncer” …

Cosas como esas, ¡no pueden ocurrir, no se pueden permitir!