Santos inocentes: origen del día de las bromas
Cada 28 de diciembre, el calendario cristiano recuerda una tragedia bíblica que, con el paso de los siglos, derivó en una de las tradiciones más populares: las inocentadas.
Cada 28 de diciembre se conmemora el Día de los Santos Inocentes, una fecha que mezcla memoria religiosa y prácticas culturales que hoy se expresan en bromas y engaños inofensivos.
Aunque su sentido actual parece liviano, su origen es profundamente trágico y se remonta a los relatos del Nuevo Testamento.
Un origen marcado por la violencia
Según el evangelio de San Mateo, el rey Herodes I ordenó la muerte de los niños menores de dos años en Belén tras sentirse amenazado por la profecía del nacimiento del “rey de los judíos”. El episodio es recordado por la Enciclopedia Católica, que cita: “Al darse cuenta Herodes de que había sido burlado por los Magos, montó en cólera y mandó a matar a todos los niños que había en Belén”.
Esta cercanía simbólica con la Navidad no es casual. “Como fecha litúrgica no es casual su proximidad cronológica con la Navidad y menos aún, en términos semánticos, con la infancia”, reflexiona el investigador argentino Gustavo Ludueña, doctor en Filosofía y Antropología.
¿Por qué el 28 de diciembre?
La conmemoración no responde a una fecha histórica exacta. “Los latinos conmemoraban esta fiesta el 28 de diciembre”, señala la Enciclopedia, mientras que otras culturas cristianas la recuerdan en días distintos.
La elección responde a su ubicación dentro de la octava de Navidad, en honor a quienes murieron por el “Salvador recién nacido”.
Del martirio a la broma
El paso de lo trágico a lo humorístico no tiene una explicación única. “No está clara con certeza la razón por la cual el sentido trágico (…) se haya desplazado hacia lo cómico”, admite Ludueña. Sin embargo, el concepto de inocencia aparece como nexo: el adulto es momentáneamente tratado como un niño, susceptible de creer.
Otra hipótesis apunta a la fusión con celebraciones paganas, como la Fiesta de los Locos, donde predominaban el desenfado y la burla. De esa mezcla surgió la práctica de las “inocentadas”, bromas simples y sin daño.
Tradición viva y actualidad
Con el tiempo, la costumbre se trasladó a los medios, redes sociales y la política. En Chile, no han faltado anuncios falsos, noticias inventadas o publicaciones irónicas de figuras públicas que cada año generan confusión y viralización.
Así, el Día de los Santos Inocentes sigue vigente como una fecha dual: recuerda uno de los episodios más duros del relato bíblico, pero también refleja cómo las culturas transforman la historia en rituales sociales donde el humor, por un día, se vuelve protagonista.
