Picadura de abeja: sepa cómo reconocer si es alérgico
Con más actividad al aire libre, aumentan los casos de alergias graves por picaduras de abejas y avispas, que requieren atención inmediata.
El verano concentra la mayor cantidad de atenciones por picaduras de abejas y avispas en centros médicos. Pero no todos los eventos tienen las mismas consecuencias, pues un porcentaje de la población es alérgica a sus venenos.
Con una mayor presencia de insectos y el aumento de actividades fuera de casa, la interacción es mucho más común en verano.
Lo común es que las picaduras provoquen dolor, hinchazón y enrojecimiento local, que desaparecen en un par de días. Pero una parte de la población desarrolla cuadros alérgicos complejos que obligan a una rápida atención.
Jéssica Salinas, inmunóloga de Clínica MEDS, precisa que “la alergia al veneno de abejas y avispas es bastante frecuente. Se estima que más del 95% de la población sufrió picaduras alguna vez. Pero muy pocos evolucionan a síntomas severos”.
En reacciones moderadas, los afectados tienen síntomas como enrojecimiento exacerbado y mayor volumen entre cinco y 10 días.
Adrenalina autoinyectable
La situación cambia cuando aparecen urticaria, picazón generalizada, dificultad respiratoria, inflamación en garganta y lengua, náuseas, desmayos o alteraciones del pulso. Según Salinas, “la anafilaxia por veneno es atemorizante. Es la reacción alérgica más severa. Además de ronchas, edema en párpados y labios, crisis obstructivas o asmáticas que pueden llevar a una baja de presión y shock”.
Ante la sospecha de anafilaxia, la recomendación es acudir de inmediato a un servicio de urgencia. Se necesita estabilizar al paciente y obtener un diagnóstico preciso.

“Esta reacción es la más temida y la que nos debe preocupar para tratarla proactivamente”, afirmó. La especialista recalcó que “quienes ya han vivido episodios severos deben portar antialérgicos y adrenalina autoinyectable de uso entrenado”.
Para reducir el riesgo de nuevos episodios en pacientes sensibles, la inmunóloga explicó que existe la inmunoterapia específica. “Consiste en administrar dosis pequeñas y crecientes del veneno para que el paciente genere anticuerpos y prevenga reacciones severas. Es un tratamiento prolongado, pero muy efectivo”, concluyó.
