Columna de ReneX: La venganza de la memoria

Cuando Matthei confunde justicia con resentimiento, lo que se transparenta es su miedo a la memoria y su pavor a la verdad.

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Por El Ágora
Actualizado el 31 de octubre de 2025 - 6:55 pm

Por la boca muere el pez, asegura el dicho popular / Foto: ARCHIVO

Evelyn Matthei vuelve a recordarnos quién es. No hay lapsus ni malentendido posible cuando una candidata presidencial afirma que insistir en la búsqueda de los detenidos desaparecidos “es más un acto de venganza”. En esa frase hay mucho más que una opinión desafortunada: hay una revelación. La de una mirada que nunca se movió del lado de los victimarios, de quienes prefieren el olvido a la justicia, la impunidad al esclarecimiento, el silencio a la verdad.

Que una dirigente que aspira a gobernar el país minimice el derecho de cientos de familias a conocer el destino de sus seres queridos no es sólo una torpeza política, es una renuncia ética. Porque en democracia no hay espacio para la equidistancia entre el verdugo y la víctima. Y sin embargo, Matthei insiste en situarse justo allí, relativizando el dolor ajeno, presentando la memoria como una amenaza, y disfrazando el deber moral de la justicia bajo el lenguaje del resentimiento.

Desprecio por los derechos humanos

No sorprende. Matthei siempre ha cargado con la sombra del régimen que defendió, con la lealtad inquebrantable hacia un tiempo en que su propio padre fue parte de la Junta Militar. Su trayectoria política no se ha caracterizado precisamente por una reflexión crítica sobre ese pasado; más bien por una defensa encubierta, envuelta en tecnicismos o apelaciones al “contexto histórico”. Pero cada cierto tiempo, esa máscara se resquebraja, y aflora la verdad: la incapacidad de empatizar con las víctimas, el desprecio por los derechos humanos como pilar de la convivencia democrática.

Decir que la búsqueda de los desaparecidos es un acto de venganza equivale a afirmar que la memoria incomoda, que recordar molesta. Pero es justo lo contrario: la memoria dignifica. Lo que incomoda es la verdad. Porque la verdad exige responsabilidades, y esas responsabilidades siguen pendientes en demasiados rincones del poder.

Una iniciativa necesaria

El Plan Nacional de Búsqueda no es una bandera de un gobierno, es una deuda de un país. Es el intento tardío, pero necesario, de reconciliar a Chile con su historia, con sus heridas abiertas. Negarlo o desvirtuarlo es volver a poner del lado oscuro a quienes todavía esperan justicia.

No, señora Matthei, la búsqueda no es venganza. Es dignidad y humanidad. Es lo que diferencia a una sociedad democrática de una que justifica sus crímenes con discursos de conveniencia.

La vergüenza de una elite

Lo suyo no es una opinión aislada: es la persistencia de una élite que nunca pidió perdón y que teme que la verdad los siga alcanzando. Esa élite que pretende redefinir la historia a su medida, donde las víctimas sobran y los victimarios son presentados como patriotas.

Decir que buscar a los desaparecidos es venganza es negarles su humanidad por segunda vez. Es convertir el dolor de las familias en un estorbo político. Es, en definitiva, decir que hay heridas que conviene dejar abiertas para no incomodar al poder. Pero la democracia no se construye sobre el olvido, sino sobre la verdad.

Porque lo más temido por los que callan no es la memoria de los muertos. Es la voz de los vivos que aún no se resignan a olvidar.