Columna de Ignacio Figueroa: Poder sin moral, moral sin poder

El ataque contra Irán demostró una vez más lo que ya se sabía, los Estados Unidos y sus protegidos sionistas son poderosos, pero carecen absolutamente de moral. Su credibilidad, ya dudosa, ha sido completamente socavada.

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Por Ignacio Figueroa
Actualizado el 5 de marzo de 2026 - 3:15 pm

La mayor victoria de EEUU e Israel: matar a 160 civiles bombardeando... un colegio / Foto: AGENCIAS

Como ya se convierte en una constante, el imperialismo atacó mientras se realizaban negociaciones con Irán, tal como lo hicieron en la guerra de los 12 días o en el atentado contra Vladimir Putin mientras mantenía comunicación telefónica con Donald Trump.

Los Estados Unidos demostraron un desprecio absoluto por las convenciones mínimas civilizatorias, retrotrayendo las relaciones entre los Estados a la barbarie. El intento de estrangulamiento de la isla de Cuba o el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, nos pusieron sobre aviso que cualquier tipo de negociación con ellos es caer en una emboscada.

Esta consideración es de una gravedad extrema para todas las naciones: por qué debiese Rusia creer en la palabra de un régimen con ese nivel de felonía, por qué creer en los posibles acuerdos comerciales que podrían ser desentendidos cuando ya no les interesen.

El poder sin moral de Estados Unidos atacó a traición a Irán asesinando al líder supremo y a varios de sus jefes políticos y militares. Equivocadamente, a pesar de los elaborados sistemas de espionaje sionista y occidentales basados en la inteligencia artificial, la pérdida del guía espiritual de la nación persa no significó una revuelta popular que derribase al gobierno.

Las esperadas manifestaciones del pueblo iraní fueron en respaldo de su sistema político y despreciando el ataque traicionero. La guerra se convirtió en regional donde los persas golpearon todos los intereses militares, comerciales e industriales de Estados Unidos en el Medio Oriente.

La guerra no será como quieren los imperialistas y sionistas aliados en la corrupción, breve e incruenta para sus intereses. Irán resiste los ataques rastreros potenciando un plan estratégico urdido a través de décadas de agresiones. Buscan una guerra larga de desgaste basada en sus capacidades de resistencia y martirio, usan un método para maximizar sus recursos utilizando sus armas más antiguas para desgastar las defensas aéreas del enemigo.

La estrategia del Estado Islámico se basa en una comprensión geopolítica elemental: Estados Unidos, en conjunto con el occidente colectivo, carece de reservas importantes de misiles y bombas, ya que fueron entregadas a Ucrania en su enfrentamiento con Rusia y a Israel en su genocidio contra los gazatíes. Occidente necesita una guerra relámpago. El martirio de los niños en Gaza podría salvar a Irán de la derrota y la balcanización.

La inmoralidad de Estados Unidos comienza a utilizar sus herramientas más pérfidas, ante la falta de tropas propias en el terreno, sondean a los kurdos para una guerra proxy, para que sean ellos los que pongan la sangre tal como lo hacen con Ucrania.

Los kurdos, un pueblo aguerrido durante décadas de combate, caerían en una trampa mortal de aceptar la propuesta de Trump, ya que iraquíes, iraníes, turcos o sirios se opondrán militarmente a un Estado kurdo.

El asesinato del ayatolá Alí Khamenei, perpetrado sobre un anciano enfermo -satanizado por la propaganda occidental como un monstruo detrás de atentados terroristas y cabeza de un régimen dictatorial corrupto-, demostró la diferencia moral entre el poderoso líder occidental, Donald Trump, y un líder espiritual, que basa su poder, no en la fuerza de las armas, sino que en el convencimiento de la palabra.

Fue Khamenei quien mediante una fatwa prohíbe al Estado Islámico el desarrollar u obtener armas nucleares, edicto que fue seguido irrestrictamente por el complejo militar y la dirigencia política. Después de la sangrienta lección occidental, los futuros líderes se sentirán inclinados a construir un poder atómico disuasorio que les ahorre tanto dolor.

La operación para asesinar a Khamenei fue presentada como una compleja trama de inteligencia, una obra de arte militar, sin embargo, la verdad es que el ayatolá fue martirizado en su lugar de trabajo, donde siempre se le podía encontrar.

La opción de Khamenei por aceptar el martirio demuestra una forma de cultura inentendible para Occidente; el líder religioso estimó que su mayor contribución a la causa de la nación era dejarse asesinar para galvanizar al pueblo que enfrenta al leviatán.

A la par del asesinato del líder espiritual, los sionistas realizaron la obra que mejor han aprendido, el infanticidio, atacando con sus modernas armas una escuela y un campo deportivo de niñas, martirizando a más de 160 personas. Quieren hacernos recordar su superioridad racial que desprecia nuestra moral tal como lo han hecho en Gaza durante tanto tiempo.

Qué diferencia notable con los líderes occidentales que suman a su falta de moralidad, un amor a la vida absoluto, con un Netanyahu o Trump ocultos tras su enorme poder militar a pesar de ser causantes de gran cantidad de muertes.

Los persas demuestran la creencia en un pueblo con destino común en contraposición del individualismo occidental. Creen que es necesario ayudar al excluido como un deber santo.

Qué decir de los presidentes de la Europa culta (a excepción del español Pedro Sánchez) que cuando presienten la posibilidad de ganancias, intentan hacerse parte de la agresión, poniéndose a disposición del déspota de las barras y estrellas.

Los crímenes de Estados Unidos y los sionistas crean un estado mental de repulsión en todo Medio Oriente, después de esto, a los iraníes solamente les queda el camino de seguir resistiendo para mantener su soberanía e integridad territorial. Saben que, a pesar de los sacrificios, la forma de prevalecer es resistir durante al menos tres semanas.

Mientras, los persas bloquean el estrecho de Ormuz, llevando la guerra a todos los rincones del planeta al hacer subir el precio del petróleo afectando a todas las naciones, en especial a quienes no son productores.

Trump, haciendo gala de un infantilismo risible, plantea que es capaz de abrir Ormuz cual Moisés dividiendo las aguas del Mar Rojo para que pase el pueblo elegido. Insiste que las compañías de seguro se allanen a dar primas a los barcos petroleros para romper el cerco. Estas corporaciones comprenderán que los persas tienen una variedad de misiles y minas marítimas capaces de defender el bloqueo.

China y Rusia han mantenido una condena verbal al ataque, sin embargo, la caída de Irán sería un golpe demoledor. No sabemos si China actuará o no, de no hacerlo, su pérdida de poder y prestigio le concederá un triunfo estratégico a la hegemonía estadounidense.

“El Poder sin Moral” es un libro del escritor Reimund Schnabel, que cuenta la historia de las tropas de las calaveras, las SS del régimen nacionalsocialista alemán, sobre lo que ocurre cuando la moral es dejada de lado para dar rienda suelta al poder sin límite, cuando el crimen se convierte en norma y la corrupción en lo aceptable.