Colo Colo: puntero sin motivos para celebrar
Colo Colo había quedado como líder exclusivo del Torneo de Clausura, a falta de tres fechas para su término, pero pocos hinchas albos se sentían felices. Mucho menos exultantes. Y es que el empate sin goles frente a Palestino, en el Estadio Monumental, no hacía más que reflejar las pocas luces de un equipo que, además, ha ido dejando mucho que desear conforme avanzan las fechas y el campeonato llega a su fase decisiva.
El Cacique, simplemente, no pudo frente a un equipo modesto, que llegó al Monumental a no perder, y eso para cualquier hincha albo tiene que ser motivo más de preocupación que de alegría. Porque el cuadro de Guede no muestra ni la más mínima jerarquía para superar los problemas que le pone el adversario y al respecto sólo queda reiterar conceptos ya emitidos en otros encuentros del cuadro popular: Colo Colo carece de desborde por las bandas para abrir una defensa poblada y tampoco cuenta con esos recursos que le facilitarían la tarea, a saber, remate de distancia, capacidad ofensiva aérea o la combinación milimétrica que le gane a la sobre población y al anticipo.
Impotente para superar el cerco palestinista, que se fue haciendo más poblado y más decidido conforme avanzaban los minutos, Colo Colo terminó jugando como terminó la pasada semana, en su derrota frente a San Luis: a la desesperada, buscando en algún centro el cabezazo salvador que nunca llega o, simplemente, metiendo la pelota al área, por si alguien se equivoca para aprovechar el eventual regalo. Pero fútbol claro, asociado, con pases tan profundos como certeros, no se ve por ninguna parte.
Cuando a todo eso se suma la mala actuación de su figura máxima –Esteban Paredes- ya el asunto es para llorar a gritos. Bien controlado, anticipado una y otra vez, el goleador albo fue un fantasma del jugador de otras oportunidades. Y coronó su tarde-noche negra desperdiciando un penal que ciertamente pudo cambiar el rumbo del partido.
Fue a los 44 minutos que el juez, Carlos Ulloa, marcó penal del meta Melo en contra de Baeza. Frente al balón, Paredes se perfiló como pocas veces lo ha hecho, metiéndole la zurda para mandar el balón por sobre el travesaño.
Jugada clave, por cierto. Porque el descanso acrecentó las dudas albas y desde luego fortaleció lo que hasta ahí había sido el juego de Palestino. Un equipo que, por lo demás, se está transformando en la “bestia negra” del Cacique cuando este debe jugar en su feudo: de los últimos cinco encuentros disputados allí, el cuadro árabe ha vencido en tres oportunidades y en las dos restantes ha obtenido valiosas paridades.
Si Palestino había atacado poco en la primera etapa, en la segunda simplemente renunció a la posibilidad de llevar peligro sobre el arco de Salazar, el reemplazante de Paulo Garcés. A favor del resultado, y viendo que Colo Colo chocaba una y otra vez con el cerco defensivo, los tricolores le entregaron el terreno y el balón al Cacique, acaso sospechando que, con esas pobres armas de que disponía, lo más probable es que el equipo de Guede se mellara los dientes en vano.
Así ocurrió, a pesar de que Colo Colo lo intentó todo. Con algunas lógicas decisiones lógicas y otras más bien delirantes: como hacer ingresar a Véjar para que abriera el juego por la banda derecha; como poner a Pedro Morales, a ver si funcionaba algún remate de distancia; y como ubicar al “Pajarito” Valdés estacionado en la banda izquierda, teóricamente para meter algún centro medido, porque a estas alturas de su carrera nadie sensato podría esperar de él algún desborde.
Fue todo inútil. Lo que habla a las claras de la mediocridad de este Colo Colo y, por conclusión lógica, de nuestro torneo nacional. Porque si el líder exclusivo del certamen se ve tan poquita cosa, tan impotente frente a un rival modesto, ¿qué podemos esperar o decir del resto?.
Palestino, que sin duda ha mejorado con la conducción de Cavalieri, sacó bien la tarea adelante. Le bastó con poner orden y aplicación en sus últimas líneas, y encontrar durante el resto del encuentro siempre receptores destapados para quitarle por momentos el balón a Colo Colo.
A tres fechas del cierre, a estas alturas me parece que ya no pueden quedar dudas: otra vez tendremos como campeón al menos malo de todos, en circunstancias que una mínima lógica indica que debiera ser el mejor.
PORMENORES
Torneo de Clausura. Duodécima fecha.
Estadio: Monumental.
Público: 31.780 espectadores.
Arbitro: Carlos Ulloa.
COLO COLO: Salazar; Meza, Barroso, Campos (60´ P. Morales); Figueroa (60´ Véjar), Baeza, Pavez, Suazo; Valdés; Rivero, E. Paredes (82´ I. Morales).
PALESTINO: Melo; Vidal, Luna, Oyarzún; Carvajal, Farías, Carmona (72´ Sandoval), Torres; Valencia, César (55´ R. Paredes) y Silva (53´ Mazurek).
Goles: No hubo.
Incidencia: Esteban Paredes desperdició un penal a los 44 minutos.
Tarjetas amarillas: en Colo Colo, Meza y Valdés. En Palestino, Melo, Luna y Richard Paredes.
