La parábola de la Copa Centenario: el «héroe» que se robó la pelota del partido

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Por El Ágora
Actualizado el 1 de julio de 2016 - 12:35 am

Un hincha chileno se convirtió en cuestionable figura mediática de nuestro país y habló con orgullo de su hazaña luego de apropiarse del balón con que se disputaba la definición a penales entre Chile y Argentina en el torneo de Estados Unidos.

Por imperio de los medios de difusión y la distorsión que produce la euforia masiva por la conquista del bicampeonato, Pedro Vásquez regresó de Estados Unidos convertido en un “héroe” de la Copa América Centenario Y su hazaña no fue haber salvado a un niño en Nueva York o algún acto de arrojo supremo en la cima de torre Trump. Ni siquiera repartir veinte mil banderas al estilo “filantrópico” de Farkas, sino que simplemente se robó una pelota desde un estadio -luego del penal perdido por Lionel Messi-, lo que en Chile habría significado su detención y la aplicación de la Ley de Violencia en el fútbol.

A su retorno, fue entrevistado profusamente por la televisión y, cuando ya tomó confianza respecto al relato de su “viveza”, se atrevió a confesar que está dispuesto a rematar la pelota en varios millones de pesos…

En el contexto triunfalista generado en el segundo título de Chile, pocos repararon en que un incidente de este tipo tendría otra connotación en nuestro país, aunque robarse un balón de un deporte profesional está penado en cualquier lugar del mundo. De acuerdo a la Ley de Violencia, que un hincha se quede con la pelota de un partido significa la detención del partido y la devolución obligatoria del implemento, bajo riesgo de ser acusado de robo su responsable.

Como sea, desprovista de cualquier cuestionamiento ético, la “aventura” del hincha tiene alguna similitud a un crónica de realismo mágico de Gabriel García Márquez que logró fama con un título infinito: “Relato de un náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre”.

La historia revela los cambios en la opinión pública a medida que se va conociendo la verdadera dimensión de un episodio real. En este caso, la pelota robada desde el estadio MetLife todavía sigue en el territorio de la anécdota y del pintoresquismo, casi disfrazada de un cuento de carnaval…