Esteban Paredes: el estallido y la pandemia están acelerando su retiro

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Por Eduardo Bruna
Actualizado el 1 de junio de 2020 - 1:48 pm

Coincidimos con Caszely en el sentido de que el ídolo albo debió haberse retirado luego de romper el legendario record de “Chamaco”, porque, salvo igualar al “Tanque” Campos como máximo anotador del Superclásico, ya no tiene otros objetivos en el fútbol. El papel del goleador en la negociación del plantel albo con Blanco y Negro no nos merece, en cambio, ningún motivo de crítica. Como lo dijo él mismo: “Si Colo Colo fuera del pueblo, yo juego gratis”.

Por EDUARDO BRUNA

Carlos Caszely, a quien se podría calificar sin temor al error como “el máximo ídolo de Colo Colo de todos los tiempos”, dijo hace algunos días algo que meses atrás ya habíamos enunciado en estas mismas páginas: que Esteban Paredes, otro ídolo albo destinado a quedar en la galería de los inmortales, debió haberse retirado luego de romper, el 5 de octubre del año pasado, el legendario record de goles de “Chamaco” Valdés en campeonatos nacionales, nada menos que frente a la U y a Monumental lleno.

Y es que en ese minuto 65 de partido se condensaron todas aquellas emociones que frecuentemente brinda el fútbol. Colo Colo, que había comenzado ese encuentro perdiendo, pasaba a ganar transitoriamente por 2-1 y su máximo ídolo actual quebraba por fin una marca con décadas de vigencia y frente a la cual otros -como Pedro “Heidi” González- habían fracasado a pesar de haber estado tan cerca. Que el “Cacique” finalmente se impusiera por 3-2, con un agónico gol de Barroso ya en les descuentos, contribuyó además a hacer la fiesta alba mucho más vibrante, más completa y claramente más emotiva.

En el análisis de Caszely, sin embargo, existía otra variante que, naturalmente, no figuraba por aquellos días en que señalábamos que Esteban Paredes ya estaba hecho y que no era mucho más lo que de su carrera podía esperar si se confirmaba -como se sospechaba por lo demás- que para él retirarse no era todavía una opción: el papel que el ídolo ha jugado en la ardua negociación entre Blanco y Negro y los jugadores por la sustancial rebaja de sus remuneraciones en tiempos de pandemia y de obligado receso.

Que nadie se llame a engaño a este respecto: he estado siempre del lado de los jugadores. Desde ese punto de vista, el papel que ha desempeñado Paredes no lo calificaríamos para nada de inadecuado o de censurable. Mucho menos cuando los jugadores, llamados a negociar por la Concesionaria, estuvieron bien dispuestos, sólo que poniendo una condición que para nada hablaba mal de ellos, sino todo lo contrario: que los sueldos bajos del plantel quedaran fuera o perjudicados en un porcentaje menor que el de las “estrellas”, y que no se vieran afectados los trabajadores que día a día marcan presencia en el Monumental, llámese administrativos, cancheros, porteros o personal de apoyo.

La segunda condición que puso el plantel albo es por cierto mucho más discutible, pero en ningún caso un atentado a la decencia: que Blanco y Negro devolviera lo descontado ahora paulatinamente a partir del próximo año. En otras palabras, los jugadores le hacían un “préstamo” a Blanco y Negro, que, dicho sea de paso, y como el resto de los clubes nacionales cobijados en la ANFP, jamás ha dejado de recibir los dineros del Canal del Fútbol.

El raciocinio de los jugadores, ciertamente, no carecía de lógica: así como los clubes le piden préstamos a la banca, a veces con leoninos intereses, o recurren a los despreciables “factoring” que profitan impunemente del fútbol, personificados por turbios dirigentes que han hecho de todo esto un pingüe negocio, ¿por qué Blanco y Negro iba a tener una actitud distinta respecto de sus empleados, los jugadores?

De partida, ninguno de ellos, al momento de negociar su contrato, sacó una pistola para ponerla sobre la mesa. La negociación fue, pues, absolutamente libre y con pleno acuerdo de las partes. ¿Qué Blanco y Negro estimó luego, en vista del nuevo e impensado escenario, que había entregado demasiado? Mala suerte, nomás. Ustedes, regentes albos, que son unos linces en sus negocios particulares, y les ha ido tan bien que hasta se han dado el gustito de usurpar al club más popular de este país gracias a los millones que han acumulado, háganse cargo y reconozcan de una buena vez que entonces metieron la pata, que nadie les puso una pistola en la cabeza para firmar lo que firmaron.

Cuando esta ardua negociación entró en un punto muerto, amenazando incluso con llegar a instancias impensadas para el fútbol, Esteban Paredes fue además tan claro como certero. Frente a las voces críticas que se levantaron en contra de la supuesta intransigencia del plantel, el ídolo popular recurrió a una verdad tan colosal como irrebatible cuando dijo: “Si Colo Colo fuera del pueblo, yo juego gratis”.

Y ahí está, creemos, el meollo de este asunto. Porque Colo Colo dejó de pertenecer a sus socios y a sus hinchas tras la fraudulenta quiebra que le decretaron a comienzos de 2002, y cualquier esperanza de recuperar el club se diluyó definitivamente a partir de 2005 y hasta el 2035, cuando expira el contrato de concesión y Blanco y Negro deba cerrar la puerta por fuera, para la alegría mayoritaria del pueblo albo. Dicho de otra forma, en el espurio sistema de Sociedades Anónimas Deportivas imperante, el “Cacique” es hoy una empresa más, con la única diferencia que, en lugar de fabricar conservas, calcetines o pastas, vende un espectáculo llamado fútbol y bastante venido a menos, por lo demás.

Expuesta esa realidad irrebatible, Paredes sólo podría ser cuestionado por su decisión de seguir bregando, con 40 años y un físico que, claramente, ya no le da, ni siquiera para un campeonato absolutamente mediocre, como es el nuestro.

Sin la chispa ni la explosión de antes, cosa por lo demás enteramente normal y natural a sus años, Paredes venía siendo presa fácil para cualquier defensor aplicado, por mucho que sus recursos futbolísticos fueran limitados. A ese defensor le bastaba estar atento para imponer su mayor vigor y velocidad frente a un Paredes que el último “sprint” de su vida se lo pegó la tarde del 27 de agosto de 2017, para el cuarto gol de un 4-1 con el que el “Cacique” superó a su rival clásico, en el Monumental. En pleno segundo tiempo, y cuando ya las fuerzas escasean, Paredes emprendió desde mitad de cancha un carrerón en el que nada pudo hacer Cristián Vilches para evitar la tercera conquista personal del ídolo albo en ese partido.

Paulatinamente, y de allí en más, Paredes siguió anotando y poniéndose cada vez más a tiro de “Chamaco”, pero echando mano a su frialdad, a su talento para resolver en el área, o liquidando con certeza una habilitación llegada desde las bandas, sumado a más de algún tiro penal de que dispuso su equipo. De hecho, batió el record tras una generosa habilitación de Mouche para dejarlo con el arco prácticamente desguarnecido, porque hasta el meta De Paul había quedado absolutamente descolocado tras la jugada, pero no fue ese un gran partido suyo ni mucho menos.

Ningún observador atento puede haber pasado por alto, además, lo frágil que se iba poniendo el físico del ídolo, que se empezó a lesionar a la primera de cambio e incluso sin la intervención de algún rival de por medio. ¿Cuál era el problema de Mario Salas, primero, y del interino Gualberto Jara, después? Que ni Andrés Vilches ni Parraguez, y a partir de este año Nicolás Blandi, fueron capaces de reemplazar, aunque fuera satisfactoriamente, la eventual ausencia de Esteban Paredes.

No es mucho, además, a lo que Paredes puede aspirar a estas alturas de su campaña. Salvo un milagro, la lucha por el título de este año para el “Cacique” ya está perdida, por lo que el ídolo no podría sumar un quinto título nacional a los ya alcanzados con la alba en 2009, 2014, 2015 y 2017. Producto de la pandemia, está claro que no habrá Copa Chile, por lo que tampoco podrá sumar en este rubro un nuevo título que se agregue a los de 2016 y 2019. Y, por la misma razón, menos podría haber en el horizonte una Supercopa, trofeo que el goleador alcanzó con Colo Colo el 2017 y el 2018.

Con 21 tantos, además, Esteban Paredes es el máximo anotador albo en encuentros de Copa Libertadores, superando al propio “Chamaco” y a Basay, que suman 20 cada uno.

Como por presente y rendimiento vestir otra vez la Roja le está definitivamente vedado, sólo le estaría quedando alcanzar el record de máximo anotador en los Superclásicos, marca que desde 1969, año de su retiro, mantiene Carlos “El Tanque” Campos, con 16 goles frente al “Cacique”. Paredes, con 15 en este tipo de duelos, está sin duda a tiro al menos de igualar un record nada de desdeñable, considerando el morbo que hay siempre en este tipo de enfrentamientos.

¿Pero vale la pena enfocarse en ese objetivo cuando las fuerzas y el físico ya no son lo mismo?

Caszely, en suma, no deja de tener una gran cuota de razón cuando reflexiona que Paredes tuvo la gran oportunidad de decidir el retiro a fines del año pasado, tras un campeonato que, a causa del estallido social, debió quedar además trunco. Pero no lo hizo y ninguno de nosotros tiene el más mínimo derecho a criticarlo y condenarlo por su decisión de seguir vistiendo los cortos.

Sólo que a sus años (en agosto cumple los 40), se sumó la pandemia para condenarlo a una inactividad en su caso doblemente perjudicial. Si en Alemania, con jugadores en plena posesión de sus facultades físicas, han abundado los lesionados tras el retorno de un fútbol obligadamente sin espectadores, es lógico pensar que el goleador albo será uno de los más perjudicados entre sus pares si es que, como se está proyectando, el fútbol retorna a las canchas nacionales durante el mes de julio.

El Paredes negociador principal con Blanco y Negro, sin embargo, no es merecedor ni del más suave anatema. Porque sólo está defendiendo lo que él y sus compañeros obtuvieron de parte de la Concesionara sin haber ejercido ni la más mínima presión, y estando Aníbal Mosa y su directorio en pleno ejercicio de sus facultades mentales.

Se supone.