Advierten por falsos registros sexuales usados contra menores
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó por el uso de inteligencia artificial para crear fotos y videos sexualizados de niños y niñas, y exige respuestas legales inmediatas a nivel mundial.
La expansión acelerada de la Inteligencia Artificial (IA) abrió un nuevo y grave frente de riesgo para la infancia. Así lo advirtió el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que llamó a los gobiernos a actuar urgentemente frente a la intimidación.
Para el organismo, el aumento de falso contenido sexual infantil generado con IA debe tratarse como abuso sexual.
Un estudio junto a Interpol elaborado en 2025 en 11 países, reveló que al menos 1,2 millones de niños fueron víctimas del deepfakes.
El término en inglés fusiona las palabras deep (profundo) y fake (falso) para apuntar a la manipulación de imágenes. Así, las deepfakes son vídeos, imágenes o audios creados con IA que imitan de forma convincente la apariencia o voz de personas reales.
Es el mismo sistema que ocupan delincuentes para suplantar identidades en videollamadas para autorizar transferencias bancarias millonarias o engañar en entrevistas de trabajo remotas.
“Las imágenes sexualizadas de menores creadas o manipuladas por IA constituyen imágenes de abusos sexuales de niños y niñas”, subrayó Unicef. La entidad ligada a la ONU agrega que el impacto psicológico y social persiste “aunque las imágenes sean falsas”.
Debate global
La agencia alertó que la legislación vigente en muchos países no contempla este tipo de material, lo que dificulta la persecución penal. Por ello, instó a ampliar las definiciones legales para incluir explícitamente el contenido generado por IA y sancionar su creación, posesión y difusión.
“El daño que provoca el abuso mediante deepfakes es real y requiere una acción inmediata. Los niños y niñas no pueden esperar a que la legislación se actualice”, enfatizó el organismo.
El fenómeno genera, también, reacciones políticas. En Estados Unidos, el Congreso impulsa iniciativas vinculadas al uso de deepfakes, mientras plataformas tecnológicas enfrentan cuestionamientos por la falta de control.
Para Unicef, el mensaje es claro: la protección de la infancia no puede quedar rezagada frente al avance tecnológico.
