En la educación con sectores vulnerables no hay niños TEA, sólo hay niños pobres

En Chile, hablar de inclusión educativa se ha vuelto una consigna recurrente, pero en la práctica, es un discurso lleno de vacíos.

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Por El Ágora
Actualizado el 21 de octubre de 2025 - 11:44 am

El principal objetivo es eliminar la brecha basada en la situación socioeconómica / Foto (referencial): ARCHIVO

En los sectores más vulnerables del país —donde la sobrevivencia diaria supera cualquier otro objetivo—, no existen verdaderamente niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Lo que existen son niños pobres, empujados por un sistema que no logra ver sus diferencias más allá del hambre, el hacinamiento, la violencia estructural o el abandono institucional.

La pobreza invisibiliza. Y cuando se cruza con una condición del neurodesarrollo como el TEA, esa invisibilización se transforma en condena. En los colegios, escuelas y liceos de comunas vulnerables, los diagnósticos suelen llegar tarde —si llegan—, y las familias carecen de recursos para costear terapias privadas.

Mientras tanto, las políticas públicas educativas parecen conformarse con programas de integración escolar (PIE) que, aunque bien intencionados, resultan insuficientes, burocráticos y, muchas veces, desconectados de la realidad concreta de las aulas.

Un obstáculo real

Un niño con TEA que asiste regularmente a terapia tiene una mejor calidad de vida y vive de forma más armónica su escolaridad. Este dato, respaldado por múltiples estudios, revela una verdad incómoda: la brecha no está sólo en la educación, sino en el acceso a los apoyos que hacen posible aprender.

Una sesión semanal de fonoaudiología, terapia ocupacional o atención psicológica puede superar fácilmente los 30 mil pesos, cifra imposible para una familia que apenas completa el mes con el sueldo mínimo o con trabajos informales.

A esto se suma la escasez de especialistas en el sistema público. Los hospitales y Cesfam tienen listas de espera de meses, a veces de años. Las escuelas, a su vez, no cuentan con personal formado para acompañar de manera efectiva a estudiantes con autismo: los docentes hacen lo que pueden, con lo poco que tienen.

Las capacitaciones, cuando existen, suelen ser superficiales y centradas en lo teórico, sin entregar herramientas prácticas para el trabajo diario en el aula.

La otra cara del problema

Mientras tanto, en los barrios altos, el diagnóstico de TEA se vive de otro modo. Allí hay equipos interdisciplinarios, acompañamiento familiar, psicopedagogos, terapeutas y colegios que ajustan metodologías y ritmos de aprendizaje.

El mismo diagnóstico, pero en contextos distintos, marca el destino educativo y emocional de los niños. En las comunas más ricas, el TEA se aborda; en las más pobres, se sobrevive.

Por eso, cuando decimos que en la educación con sectores vulnerables no hay niños TEA, sólo hay niños pobres, no estamos negando la condición, sino denunciando la desigualdad brutal que la borra. En un país que se precia de avanzar en inclusión, la pobreza sigue siendo la principal barrera para el aprendizaje y el desarrollo integral.

Eliminar la diferencia

Chile necesita con urgencia una política pública integral sobre autismo que vaya más allá del papel, que contemple la formación docente real, la contratación de especialistas en los establecimientos, la cobertura universal de terapias y el apoyo efectivo a las familias.

No se trata de adaptar el aula para “integrar” a un niño con TEA, sino de transformar el sistema educativo para que todos los niños, sin excepción, tengan derecho a aprender y a ser comprendidos.

Porque mientras la pobreza siga siendo el filtro que define qué tipo de infancia puede acceder a un diagnóstico, a una terapia o a una educación digna, seguiremos confundiendo inclusión con asistencialismo, y seguiremos llamando “niños pobres” a quienes, en verdad, sólo necesitan oportunidades justas para desplegar todo su potencial.

NICOLÁS HENRÍQUEZ SUAZO. Profesor de Estado en Historia y Geografía. Magíster en Educación. Investigador en Educación en el área de Justicia Educativa y desarrollo de procesos educativos.